[FIJL] La alegre y combativa generación del 95

La alegre y combativa generación del 95

 

Esta carta vaya posiblemente sobre ti, lectore, sobre les individuos y el movimiento, mal llamado, alternativo en el que te mueves, tan buenamente con tu chupa de cuero, con una A.

Creo conocer este mundillo por frecuentarlo más de cinco años, por lo que las conclusiones que extraigo están basadas en la experiencia que he vivido, y pretendo realizar una crítica constructiva y creativa, para dar sentido a esa llamada “alternativa”, de ningún modo para reventarla o sabotearla, pues yo si que creo en esa alternativa al modo de vida capitalista, que no es más que un suicidio en masa.

Yo quiero vivir en este mundo, aunque muches pretendan quitarme esa idea: hay muches enemigues pero el peor puede ser, a veces, une misme.

Me he planteado así, si puede ser cierto eso que nos dicen a veces, que las cosas son así de injustas, porque las personas son injustas. Algo de cierto hay: no hay amor en el mundo porque las personas no se quieren a sí mismas: la autoestima se esconde en el baúl de los recuerdos.

Pero, ¿el amor propio puede ser algo egoísta y peligroso para la sociedad?

Tal vez esta sea una pregunta un tanto complicada a la que yo solo tenga que responder pues mis respuestas no sean más que una ínfima parte de la respuesta. Pero la tuya y la mía juntas ampliarán enormemente la respuesta: el simple hecho de poner en contacto distintas respuestas sin imposiciones no solo es una respuesta más completa sino que además es una solución para conseguir evitar esta posible negatividad del egoísmo al hacerlo desaparecer en la práctica y dirigirnos hacia una convivencia entre individuos y sociedad basada en la libertad y la felicidad.

Cuando hago referencia al amor propio, es definiéndolo como el modo de relación con une misme para obtener placer y felicidad.

La relación con une misme, no tiene ni principio ni fin, y a la hora de relacionarse con el exterior, pasamos también por une misme. Si, yo me tengo que querer para poder querer a les demás y el cariño es muy parecido en los dos casos: no se trataría solamente de no hacer a les demás lo que no te harías a ti, ni te gustaría que te hiciesen, sino que además, hacer a les demás lo que te gustaría que te hiciesen. ¡No es tan complicado como parece!

Entre el movimiento “alternativo” creo encontrar a mucha gente que se tiene muy poco amor propio, o eso me parece. Y lo más desgraciado es que las causas de estos problemas y las soluciones que se plantean son los mismos que los del resto de la juventud, en mayor o menos grado.

Empezando por el cuerpo, que es lo que nos aguanta, parece que la gente no lo quiera mucho: algunes se transforman en lo que está de moda y se creen horribles, por lo que están dispuestes a no comer, a comer malsanamente, o a embutirse en una ropa porque está bien vista.

También hay quienes se meten toda la caña que se pueda y por donde se pueda en el cuerpo: alcohol, tabaco, hachs, speed, tripis, pastillas y farlopa, sin importar la calidad y la cantidad.

No olvidemos que, aunque sea ilegal, el Estado permite y fomenta, el consumo de drogas: no solo existen los intereses económicos. Se trata de poner la lucha y el paraíso en las drogas, que pasan a convertirse en un fin y no en un medio de liberarse. No os creáis que yo me mantengo al margen de todas las drogas: probarlas las he probado todas, e incluso soy consumidor habitual de una de ellas, pero soy consciente de las posibilidades y las limitaciones, de cuando puede ayudarme a vivir, y de cuando se convierte en una salida sin sentido. El problema es que no conocemos el alcance real y práctico a medio y largo plazo y hará falta llegar al momento en el que peña “alternativa” acabe más colgada que un cencerro y así, difícilmente podremos plantear alternativas: pasaremos de ser vegetas a ser vegetales.

Igualmente, existe en este colectivo de jóvenes la perpetuación del rechazo a otra de las fuentes de placer como es el conocimiento. Confusión creada también por el Gran Hermano, que conoce perfectamente las relaciones del saber y del poder y utiliza los beneficios que produce la ignorancia para mantenerse donde está.

Entiendo que vuestro paso por la escuela haya sido un continuo sesgo de vuestras capacidades intelectuales y que la creatividad os la extrajeran y robaran. Tal vez creáis que es más rebelde el pasar de la cultura que nos dan, rechazarla mediante el rechazo generalizado de la cultura que no sea el Hc y el fanzine: creo que os equivocáis y os perdéis creaciones culturales que el Estado trata de manipular y que, esencialmente rompe con la estructura fáctica.

¡Cuanta gente hay entre la peña “alternativa” que no se ha leído un panfleto! Incluso se llega al rechazo de aquellas personas que utilizan un lenguaje más culto como si eso fuera algo negativo y fascista. ¡Cuánto les interesa que nos centremos en el lenguaje sexista y continuemos hablando con un lenguaje completamente repetitivo y de escaso uso de fórmulas complejas de expresión.

Y no podemos olvidarnos, como no, de la sexualidad: sí, del sexo, de esas cosa que parecemos tener tan tratada y libre de las acechanzas del demonio. Desde las primeras revoluciones burguesas el sexo ha sido analizado, investigado, debatido, seleccionado y clasificado para ser limitado a eso, a la expresión oral, a hablar de él, a convertirlo en un dicho, y dicen que queda un trecho hasta el hecho: esa es la represión que tenemos inscritas artificialmente en nuestras mentes sobreeducadas. En este caso, existe la variación entre la peña “alternativa” a no hablar tanto de él pues es “algo de machistas”, pero esta bajada no conlleva a una subida en la práctica: no es verdad que exista el amor libre del que tanto hablamos. Tal vez tú, lectore, si que lleves una vida sexual más abierta pero si eres más objetive, podrás ver que hay más o menos el mismo número de personas sexualmente solitarias que entre les pijes y les garrules de Cánovas, por ejemplo.

Muchas veces permanecemos callades, pensando en las maravillas que podría hacer con la persona de enfrente y olvidemos después ese pensamiento en un sorbo o una calada. No traspasamos las barreras de las costumbres sexuales que nos marca la sociedad castrante.

La represión nos come día a día en nuestro interior, y seguimos buscándola únicamente en el exterior, en las formas más evidentes de manipulación estatal. Las envidias, los rencores, los celos, son sentimientos que alimentan el dolor en nuestras vidas, que nos cierran el espacio vital: ¡Las prisiones existen también sin cemento y barrotes, sin porras y pistolas!

Mientras no seamos capaces de expulsar al sexista, al suicida, al ignorante que entró en nuestras mentes (va también por vosotras), mientras nos escondamos en el qué dirán, el Estado continuará tranquilo, seguro de sus fuerzas y su estabilidad.

Pasemos a la acción directa, acabemos con nuestros miedos y nuestras vergüenzas, con nuestra timidez y nuestro egoísmo, contra todas las falsedades e impedimentos que nos cierran a nuestros corazones.

Esta lucha es la misma que la lucha contra el poder del Big Brother y sus subpoderes: van unidos y el otro sin el uno no son nada.

Por la libertad y la felicidad.

Por el amor y la anarquía.

 

El amante libertario.

 

Extraído de la revista La Barricada (Órgano de expresión de FIJL Valencia)  nº 3, 1996.

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