Entrevista con John Curtin, veterano del FLA

John Curtin es una de las personas que estuvieron implicadas en campañas, manifestaciones y acciones directas contra la explotación animal en Inglaterra durante los años 80s y 90s, aquí presentamos una entrevista hecha por Rabia y Acción y traducida con la ayuda de Acción Vegana.

La destrucción del orden establecido por medio de sabotajes contra la explotación animal, el inmenso numero de animales rescatados directamente de los centros de tortura desde los 70`s han seguido su curso ¿Cómo ves tu hasta hoy, la eficacia que han tenido los grupos que deciden enfrentar de cara al especismo en el mundo?
Me siento muy orgulloso de formar parte del movimiento de Liberación Animal. El movimiento contemporáneo surgió en Gran Bretaña en los años setentas, y se ha expandido hasta convertirse en un fenómeno global.
Es una vergüenza que tardase tanto tiempo en aparecer, pero creo que existe una relación entre los niveles de explotación y la reacción frente a ella. De hecho, pienso que el motivo por el que el movimiento surgió se debe a que la explotación animal ha sobrepasado niveles sumamente deplorables. La mecanización e industrialización de la explotación animal ha caracterizado al siglo XX, la pesadilla se ha llevado a extremos insospechados, veo el movimiento como una respuesta al sangriento camino que esta sociedad ha decidido tomar.
El movimiento ha surgido por necesidad más que por una mejora generalizada en el comportamiento humano hacia nuestros hermanos y hermanas. En relación a lo que planteas sobre la eficacia de los grupos implicados… es una pregunta difícil, porque sólo puedo responder “sí, hemos sido efectivos”, si la cantidad de animales torturados y asesinados en el mundo estuviese disminuyendo. Desgraciadamente sucede lo contrario, cada día más animales son asesinados, cada día hay mayor deforestación. A veces me siento como si estuviésemos intentando detener la marea, hagamos lo que hagamos, el fluir de la explotación hacia nuestros semejantes sigue su cauce. PERO, a la vez siento que la respuesta a la pregunta es “SI, SI, SI, hemos sido eficaces”, porque hemos comenzado el trabajo. En el peor de los casos hemos logrado impactar a la sociedad, hemos forzado a la sociedad a que se mirarse frente a un espejo y viese el monstruo en el que se ha convertido.
En Gran Bretaña ahora hay millones de personas vegetarianas, prácticamente hemos terminado con la industria peletera, que en su día fue muy poderosa. Hemos concienciado a la gran mayoría de la gente para que no acudan al circo, hemos logrado que se prohibiese la caza del zorro (aun así, siguen cazando zorros, porque la policía no quiere hacer que se cumpla la prohibición). También hemos hecho que surgiese un debate en torno a la vivisección, en realidad, hemos planteado el tema de la explotación animal justo como a los explotadores no les interesa, de manera abierta.
Gracias a las acciones del FLA se han liberado infinidad de animales, para cada uno de esos animales hemos logrado la Liberación Animal, con el significado total de esas palabras. Hemos creado pérdidas económicas a los explotadores de millones de libras, probablemente de billones en estos momentos, gracias al sabotaje económico. Esto supone un contra-incentivo para futuros inversores en explotación animal. Si ven que no van a ganar dinero, no invertirán en la explotación.
Para concluir, yo diría que nunca va a haber una fiesta de celebración con champagne. Nuestra eficacia radica simplemente en hacer lo que esté en nuestras manos para que la compasión y el amor surjan en este cruel mundo moderno. No tengo ni idea de lo que el futuro deparará, pero lo que tengo claro es que han sido las acciones del FLA, las de gran intensidad, las que han actuado como catalizador del gigantesco aumento de la concienciación sobre el trato a los animales. Ahora hay una gran cantidad de caminos que el movimiento puede tomar. No tengo preferencia por ninguna táctica en particular, lo importante es que funcione.
No creo que nuestro pequeño movimiento pueda forzar un cambio en la sociedad, hacer que sea compasiva, creo que eso es fantasía. El trabajo realmente duro es convertir esta sociedad en otra en la que la compasión sea lo normal. Eso sólo puede lograrse a través de la educación, la paciencia y la persistencia… y yo en particular, ¡siento tantas veces que intentamos detener la marea!
Me siento muy feliz de que el movimiento por la liberación animal se haya asentado en las Américas. Fueron los conquistadores quienes trajeron las granjas de animales a vuestras costas, y ahora empieza a haber una respuesta. Ojala tengáis éxito, el último reducto de selva depende de ello, donde hay vacas no hay jungla.
Es estupendo que el movimiento sea verdaderamente global, porque hubo una época en la que se acusaba al movimiento de centrarse sólo en lo que sucedía en Europa. Esos días han terminado. ¿Qué queremos? La Liberación Animal. A los animales no les importan las nacionalidades ni las culturas, tampoco a nosotros.

¿Cómo es que empezaste ha utilizar la acción directa para liberar animales?
Bueno… cada uno tiene una historia diferente sobre cómo entraron a participar. Creo que es interesante y valioso reflexionar sobre esas historias, porque no son teorías. Realmente sucedieron, y tenemos mucho que aprender sobre ellas. Sobre algunas de ellas se podría pensar “sí, eso tiene sentido, intentemos recrear la situación que ayudó a que esa persona abriese los ojos”. Eso podría pasar cuando ha sido una película o un folleto informativo, en otros casos sería imposible recrear la situación, por la gran maraña de circunstancias responsables.
Creo que mi historia parte del hecho de que siempre he “amado” a los animales, con esto me refiero a cuando era un niño, entonces, como casi todos los niños, amaba a los animales. Pero conforme crecía, esos sentimientos murieron hasta el punto que mi única relación con los animales consistía en comérmelos durante el desayuno, la comida y la cena; también disfrutaba viéndolos en documentales de la televisión.
Cuando era un niño de unos ocho años, vi cómo un coche atropellaba a mi perro Patch, ¡un coche de policía! Además del trauma evidente que me causó su muerte, lo que hizo que llorase toda la noche fue pensar que no iba a poder ver a mi perro en el cielo.
Los curas me habían dicho que los animales no podían ir al cielo (mis padres son irlandeses, y me proporcionaron una educación católica). Mi tristeza terminó cuando una anciana de mi calle se me acercó y me susurró al oído “por supuesto que verás a Patch en el cielo, no hagas caso a los tontos de los curas.”
La siguiente parte importante de mi historia es cuando, a los 17 años, me enamoré de la primera novia con la que tuve una relación larga. Ella era vegetariana. La idea que yo tenía de una cita romántica era ir a una hamburguesería. Yo engullía animales muertos mientras ella tomaba sopa de tomate. Para mí el tema del vegetarianismo era algo extraño que no tenía nada que ver conmigo. Tres semanas después seguía introduciendo cuerpos sin vida en mi boca. Tres meses después mi estómago seguía siendo un cementerio. Tres años habían pasado y no se me había pasado por la cabeza plantearme el tema del vegetarianismo, pero entonces mi perro falleció, tras una muerte larga y lenta. Vivía solo, literalmente en el medio de ninguna parte, y la noche en que mi perro murió fue cuando todo sucedió. Fue entonces cuando me di cuenta de que ese pequeño perro al que amaba tanto era mi hermano, y en realidad, todos los animales eran mis hermanos y hermanas.
La idea de que los humanos son especiales y que están al margen de la naturaleza, con la que yo había permitido que me lavasen la cabeza, se desintegró. Me sentí sumamente estúpido por haberme dejado engañar durante tanto tiempo. Me hice una promesa, en ese lugar y en ese instante, nunca jamás volvería a comer animales. También decidí que debía hacer algo yo mismo para proteger a los animales, y 26 años después aquí estoy.
Así que, para mí, fue una combinación de recibir lentamente un mensaje sobre el mundo vegetariano a través de mi novia, y de tener una experiencia profundamente emotiva con el sufrimiento animal.
Aquí hay algo que creo que otros pueden aprender de mi historia… estoy tremendamente agradecido a mi novia Diane, por no haberme machacado por ser un comedor de animales. De vez en cuando ponía cara de desagrado y decía “urrgh”, pero si me hubiese atosigado o me hubiese dado un ultimátum para me hiciese vegetariano por ella. Hubiese sido una elección forzada, lo hubiese hecho para contentarla a ella, no me hubiese salido del corazón, y cuando terminó nuestra relación hubiese vuelto a comer animales. Desde mi punto de vista, lo hizo lo mejor posible, esparció unas pocas semillas con su propio ejemplo, y dejó que yo tomase la decisión cuando estuve preparado.
Con mucha frecuencia escucho a gente que se enfada con sus familiares, amigos o el resto de la sociedad por no hacerse vegetariana (cuando el nivel de sufrimiento es tan enorme, es completamente comprensible que nos sintamos frustrados con el avance tan lento. Pero el camino de señalar con el dedo y gritar es muy peligroso). Si chillar y gritar fuesen tan efectivos, creo que a estas alturas estaríamos viviendo en el paraíso.

¿Puedes contarnos sobre una de las acciones que hayas llevado a cabo en el pasado, que sea inolvidable para ti y que haya tenido buenas consecuencias para los animales y malas para los abusadores?
Hmmmmmm es una buena pregunta, es necesario que piense la respuesta… Aquí va una historia que responde a la pregunta, y tiene un final sorprendente. Está relacionada con una de las primeras campañas en las que me involucré, contra una granja de zorros cercana al pueblo en el que vivía. En aquella época estábamos centrándonos en ese agujero infernal. Solíamos organizar manifestaciones a las que acudían miles de personas furiosas, las cuales frecuentemente terminaban en disturbios. En ellos, se reventaban las ventanas de la casa del propietario y se rescataban zorros.
Durante años atacamos ese negocio de todas las formas que pudimos. Recuerdo un día en que pasábamos por el lugar y decidimos entrar, a hurtadillas conseguimos coger algunos zorros. Como no lo habíamos planeado con antelación los llevamos a casa de un amigo para que se ocupase de ellos. Mientras tanto los demás fueron a buscar un santuario donde pudiesen quedarse definitivamente. Esta es la parte que nunca olvidaré, madre mía, el ruido que hicieron los zorros fue increíble. Sonaban como bebés siendo torturados, no es que yo haya oído los sollozos de bebés humanos siendo torturados, pero eso es lo que recuerdo que pensé que parecía. Estábamos en medio de una calle residencial, ellos estaban todavía encerrados en pequeñas jaulas, así que decidí cubrirlas. Esperaba que la oscuridad les tranquilizara. Les canté nanas, intenté todo lo posible, pero sus chillidos persistían. Estaba seguro de que en cualquier momento la policía atravesaría la puerta, no en busca de los zorros, sino para salvar a los bebes que los vecinos estaban escuchando.
Poco después llegó una amiga, los llevamos al coche rápidamente, teníamos que sacarlos de aquella calle. Acabaron viviendo en un lugar seguro con gente que realmente se preocupó por ellos.
El motivo por el que me ha venido a la cabeza esta historia es porque tiene un final feliz para los animales y malo para los abusadores… en este caso los zorros liberados se salvaron, y la granja terminó cerrando para siempre. Hace unos pocos años las granjas peleteras han sido prohibidas en Gran Bretaña.
El giro sorprendente en la historia viene junto con el “mal” final para el abusador… su negocio fue totalmente destruido. Diez años después de que le cerrásemos la granja, mi amiga, una de las personas que había empleado gran parte de su tiempo haciendo de la vida del granjero un infierno, estaba comprando en una huerta de cultivo ecológico. Ella lo reconoció, estaba trabajando ahí, y él la vio a ella. Mi amiga se llevó una gran sorpresa cuando él le sonrío, se acercó y ¡le dio un abrazo! Le agradeció a ella, y a todos los demás que habían conspirado contra él, que hubiesen hecho tal cantidad de acciones directas contra él, porque eso le forzó a abandonar ese podrido y pestilente negocio. Le comentó a mi amiga que ahora se daba cuenta de que en realidad le hicimos un favor, y que gracias a las acciones habíamos cerrado su detestable granja y él ahora era feliz cultivando un huerto ecológico.

Indudablemente fuiste uno de los compañeros de lucha de Barry Horne hasta su muerte ¿Puedes decirnos como era su carácter en plena acción, en manifestaciones salvajes y en su vida cotidiana?
Hmmmm Barry Horne… menudo carácter tenía, y tuvimos nuestras buenas disputas, así como también fuimos buenos amigos. Hasta sus últimos momentos me estuvo gastando bromas, incluida la de pedirme que hablase en su funeral cuando muriese. Al hacer esto sabía que yo no iba a poder decir simplemente eso de “Barry era un hombre tan encantador, etc.” Porque ¡Barry podía llegar a ser un completo bastardo que te ponía las cosas muy difíciles! Barry simplemente no entendía el significado de la frase “llegar a un acuerdo”. En lo que respecta a la lucha por la liberación animal, negarse a negociar es una cualidad estupenda. Pero, mierda, ¡podía llegar a ser muy jodido trabajar con él o juntarse con él! Le llamábamos “Barry el bastardo”… aun así yo le amaba, y por mucho que discutiésemos enseguida lo olvidábamos, y compartíamos unas cervezas hasta la siguiente bronca. Barry vivía para eso, no prestaba la más mínima atención a las jilipolleces, no intentaba aparentar nada… lo suyo era la liberación animal. Si pensaba que estabas haciendo jilipolleces o aparentando empezaban las broncas, porque él nunca rectificaba.
Le conocí el día que acudió a su primera reunión de derechos de los animales, porque vivíamos en la misma ciudad. Tan pronto como abrió la boca quedó patente que no era de los que se sientan al fondo y acepta lo que sea que el grupo decídase. Este tío iba en serio, así es como él era, era serio a la hora de luchar por la liberación animal. También, y esto no lo he comentado todavía, tenía un lado sumamente sensible, y compartimos muy buenos momentos juntos.
Era un hombre de familia, tenía dos hijos, trabajaba muy duro como basurero. Siempre estuvo interesado en otras luchas de liberación, como el movimiento antirracista y la lucha por la unificación de Irlanda.
Uno de mis mejores recuerdos sobre él se refiere a una acción en la que tuvimos que trabajar muy duro durante toda la noche, cargando beagles y conejos. Era agotador, pero Barry el bastardo seguía como si nada. Si veía a alguien descansando iba directo y decía “¿Qué mierda estás haciendo? Muévete, podrás irte de vacaciones a
Disneylandia a descansar cuando terminemos con esto, pero ahora tenemos que seguir trabajando, ¡muévete!”
Murió tras realizar varias huelgas de hambre. Aquellos de nosotros que le conocimos, sabíamos con certeza al empezar las huelgas de hambre que era perfectamente capaz de seguirlas hasta el final. Era un luchador, un guerrero por los animales, y realmente una persona que se preocupaba por los demás y con gran capacidad de amar. ¡Pero también podía ser un completo bastardo!

Durante tu largo camino de combate contra la súper explotación animal, has perdido a algunos de tus amigos como Mike Hill, Jill Phips, Barry Horne. ¿Qué es lo que te ha impulsado a salir adelante y no caer en el conformismo depresivo y el derrotismo?
He perdido buenos amigos –me rompió el corazón cuando sucedió, pero el derrotismo simplemente no es una opción. Cada día vivo dentro de este holocausto, cada día mis hermanos y hermanas son asesinados en este imparable convoy de la muerte en el que esta sociedad se basa. Ramona África, del grupo MOVE vino a quedarse en mi casa para dar varias charlas en Gran Bretaña. El sistema erradicó su círculo de familiares y amigos, la culminación fue cuando la policía lanzó varias bombas en su casa, en Filadelfia.
Se le hizo esa misma pregunta y dio la misma respuesta que hubiese dado yo: ¿Qué otras
opciones hay? O sigues luchando o te rindes, y rendirse no es una opción. No es una cuestión de elegir. Cuando te das cuenta de lo que realmente el sistema es, eres consciente de que es un suicidio dejar que te controle la vida. Seguiré luchando por la liberación animal hasta que muera. Forma parte de mi vida. Por supuesto que la depresión y el derrotismo podría superarme, pero afortunadamente eso no va a suceder. Espero que si mis amigos me ayuden si me ocurriese eso.
Yo no vaticino ninguna celebración con champagne al final de esta lucha porque esta lucha nunca va a terminar. Hay demasiado sufrimiento y violencia hacia billones de hermanos y hermanas mías como para que piense en una victoria, de esta forma nunca me van a derrotar.
Pretendo seguir luchando y liberando a todos los supervivientes que pueda, salvarles de este camino sangriento, y voy a animar a otros para que lo hagan también. Yo siento que no va a ser la gente la que va a conseguir dar un giro a las cosas. Cada vez más, siento que los humanos modernos van a estar dispuestos a seguir este camino sangriento hasta su final natural, la total y absoluta catástrofe. Va a ser el mordisco de la naturaleza en nuestro culo lo que va a solucionar este desastre.
Podemos esforzarnos por hacer nuestra parte, pero no desestimemos la crueldad con la que los humanos se tratan entre ellos, a los animales y al planeta. Veo los movimientos de liberación, como el de la liberación animal, cada vez más como un síntoma de la “resaca” que muchos de nosotros padecemos debido a los enormes niveles de violencia que nos rodean. En lugar de verlos como un signo de que una nueva “época dorada” para la humanidad se avecina.

¿Cuál es tu opinión sobre emplear la violencia física directamente contra las personas responsables de la matanza y la tortura de animales (vivisectores, toreros, cazadores etc.)?
J.C: Hmmmmm ¡Vaya pregunta! No es una pregunta a la que se pueda dar una respuesta sencilla. Para empezar, detesto la violencia, ello me atrajo al movimiento por la liberación animal en primer lugar.
Me desagrada cualquier tipo de violencia. Pero no soy un pacifista, en absoluto.
Estoy de acuerdo en emplear la fuerza como autodefensa y para defender a otros, si esa fuerza es empleada contra un agresor, para lograr reducir su violencia.
Como he dicho, no puedo dar una respuesta directa, pero diré lo siguiente, y recuerda que simplemente es mi opinión… me alegro de que hasta el momento hayamos sido un movimiento que no ha empleado la violencia. Creo que la gente que se implica en este movimiento son personas con una gran empatía, compasivas. Para dejarlo más claro, considero que sería negativo que empleásemos la violencia, y me alegra que cuando se plantee esta pregunta sea de forma filosófica o hipotética. Porque la realidad es, o ha sido hasta el momento, que no empleamos la violencia.
He dicho previamente que considero fantasioso pensar que este relativamente pequeño movimiento, pueda forzar a la sociedad a que cambie. Hay billones de abusadores de animales, ¿cómo vamos a sugerir seriamente que el empleo del asesinato pueda conseguir la liberación animal? Sencillamente no tiene sentido para mí, y repito que, hasta el momento, esta cuestión ha sido algo hipotético, porque no ha sido el camino que hemos tomado, y ese es otro de los motivos por los que estoy tan orgulloso de pertenecer a este movimiento.

¿Cual fue tu sensación cuando oías tu sentencia por la liberación de Interfauna? ¿De cuanto tiempo fue? ¿Cómo se hizo tal acción?
J.C: Recuerdo muy bien la sensación que sentí cuando recibí la sentencia de 18 meses por una liberación en Interfauna. ¡Me sentí bien! Miré fijamente al juez pensando “no te atrevas a intentar darme lecciones” y dejé que sus palabras me entrasen por un oído y saliesen por otro. Pensé en lo irónico de la situación. Estaba tan feliz de pensar que, aunque me iban a encerrar en una jaula, 82 beagles y 26 conejos habían encontrado un hogar en el que los cuidarían.
La canción “Misty Morning” (N de T: mañana con niebla) de Bob Marley, dice “don´t jump into the water, if you can´t swim” (N de T: no te lances al agua si no sabes nadar). Y hay un dicho entre los presos: “don’t do the crime if you can’t do the time” (N de T.: no hagas el crimen si no puedes cumplir la pena). Yo estaba completamente preparado para estar un tiempo relativamente corto en la cárcel, no fue un problema, ya había estado antes y regresé a pasar otra temporada. Si la cárcel es tan horrible, me refiero sólo al sistema penitenciario británico, ¿por qué todos volvemos a entrar al poco tiempo de salir?, Si la cárcel no asusta a criminales codiciosos, ¿cómo puede el sistema esperar que nos asuste a nosotros?
Mientras estuve dentro, recibí un apoyo realmente impresionante, y tampoco lo pasé tan mal. Servicio de habitaciones, tres comidas veganas al día, ¡incluso te hacían la colada! Una situación completamente diferente a la que vivían los animales que sabía que iba a rescatar cuando saliese.
La acción de Interfauna es otra historia, como veo que esta entrevista se está extendiendo mucho, me limitaré a decir esto… la preparación y ejecución de la acción transcurrieron como un atraco a un banco, ¡solo que mucho más complicado! Tuvimos que planear la acción y hacer vigilancias durante semanas, para que quedase todo bien preparado. Esa noche tuvimos que trabajar realmente duro. Y después varias semanas de más trabajo, buscando hogares seguros para los animales liberados. Pero el sentimiento que se tiene cuando ya ha terminado todo y ha salido bien… te sientes alegre de haber nacido.

Estuviste implicado con la destrucción de la casa del cazador que asesino a tu amigo Mike Hill, cuéntanos que es lo que sentías cuando se llevaba a cabo dicha acción.
¡Haces buenas preguntas! Cuando destrocé la casa de la escoria que mató a Mike Hill estaba loco de rabia. De hecho, tan loco que el que estuviese la policía presente y hubiese cámaras de televisión no me preocupó en absoluto. Hasta el punto que ni siquiera me tapé la cara -¡DOH! Estábamos decididos y no íbamos a dejar que nada se interpusiese en nuestro camino.
Me arrestaron tres veces aquel día, en todas ellas mis compañeros acudieron a soltarme. Este cazador había matado a Mike, quien era un joven punk encantador, cariñoso y agradable, y el sistema permitió su asesinato sin ninguna consecuencia. Pero nosotros no se lo permitimos. Nuestra frase en ese momento era la de “there’s no justice, just us” (N de T. no hay justicia, sólo nosotros).

¿Alguna vez te planteaste que ibas a estar encerrado por defender y llevar acabo la liberación animal? ¿Te preparaste emocional y psicológicamente para esto?
Como he dicho antes, no saltes al agua si no sabes nadar. Como era consciente de que la liberación animal frecuentemente implica actos ilegales, para mí, era importante evaluarme a mí mismo, estar seguro de que se mi atrapaban e iba a la cárcel, estaría preparado para ello.
No hay nada peor que derrumbarse en la celda de una comisaría a causa de la presión policial. De ninguna manera. Cuando sabía que cabía la posibilidad de que mis acciones me llevasen a la cárcel, necesitaba sentirme relajado, sentir que tenía cierto control de la situación. En caso contrario la policía puede manipular tu mente.
Lo que yo hacía puede que fuese ilegal, pero yo sabía que era lo correcto. Así que intentaba controlarme a mí mismo para no alterarme demasiado, relajarme, comer bien, y comportarme como si fuese un día más. Porque liberar animales debería ser algo normal, una parte del día a día.
Si me disponía a entrar en un centro de explotación animal, por supuesto que tenía que estar preparado para las posibles consecuencias. Pero de una manera positiva, dándome cuenta de que iba a hacer algo bueno.
En algunas ocasiones, tras una liberación, aunque hubiese salido todo a la perfección, me sentía muy bajo de ánimos y deprimido. No tengo ni idea por qué, pero creo que se debe a los que tienes que dejar atrás.
Cuando preparaba una acción en un lugar horrible, en el que había miles de animales, siempre intentaba centrarme en una zona en la que fuese posible sacar a todos los animales. Por ejemplo, cuando hicimos la acción de Interfauna fuimos a la nave de los cachorros, porque sabíamos que la podíamos vaciar por completo.
A veces, en una granja de factoría, se puede entrar y sacar animales sin que el granjero siquiera se dé cuenta. En esta situación es necesario sacar animales “aleatoriamente”. Cada animal se debe sacar de una jaula o recinto de maneras diferentes. Nunca me ha gustado jugar a ser dios y decidir qué animal va a ser liberado, ¿pero qué otra opción hay?

Sabemos que estuviste implicado también en la profanación de la tumba de un cazador muy famoso perteneciente a la corona real de Inglaterra ¿Sigues pensando que esas acciones son contundentes para cerrar para siempre los centros de inquisición animal?
Hmmmm, otra pregunta matadora, y de nuevo, una a la que no se le puede dar una respuesta simple. Participé en la profanación de la tumba del Duque de Beaufort. Lo hicimos la noche de Navidad de 1984. Fue una locura, pero en aquella época estaba mucho más loco que ahora. ¡El Duque de Beaufort era como el Michael Jackson del mundo de la caza! Había muerto hacía 9 meses. El motivo por el que profanamos su tumba era para impactar a la sociedad, así de claro, y en ese sentido logramos nuestro objetivo al 100%. De hecho creó un impacto en todo el mundo.
En una sociedad sin valores quedan pocas cosas que se consideren tabú aparte de desenterrar muertos y el canibalismo. El día después de navidad es Boxing Day, el día en el que los cazadores se reúnen, y nosotros quisimos arruinarles el día y sustituir su diversión por un golpe macabro.
Queríamos que se generase un debate en torno a la caza, que la gente hablase de ella, sabíamos que el público no iba a apoyar la acción en sí misma, pero eso nos daba igual. Sólo queríamos que se debatiese la caza.
Desde entonces ha habido muchos cambios, hasta el punto que la caza del zorro (que es el equivalente inglés a las corridas de toros) ha sido prohibida. Ni la policía, ni las autoridades mueven un dedo para que se cumpla la ley, los cazadores siguen cazando, y los únicos que intentan evitarlo son los saboteadores de la caza.
Para mí, este tema es muy delicado, de ninguna manera quiero animar a otras personas a hacer una locura como profanar tumbas. Yo lo hice, sabía lo que tenía entre manos, y no me arrepiento, porque forma parte de mi pasado. Sí, si lo único que te propones es crear un impacto, entonces profanar una tumba funcionará, pero la situación en Gran Bretaña ha cambiado.
Llevamos ya 30 años haciendo acciones fuertes (llega un punto en el que dejan de resultar impactantes) y llegan un punto en el que te das cuenta que generar impacto es relativamente fácil pero que el trabajo verdaderamente duro consiste en cambiar el corazón y la mente de la gente, y eso requiere métodos más sutiles.
Me alegra que la profanación de la tumba de Beaufort no generase una cadena de acciones similares. Pero sí hubo una profanación muy impactante aquí en Inglaterra, hace pocos años, relacionada con la campaña para cerrar la granja de cría de cobayas de Newchurch. La suegra del propietario fue desenterrada, y a mí no me gustó, incluso llegué a condenarlo, lo cual sorprendió a muchos activistas.
Para empezar, no me gustó que fuese la suegra del dueño, lo cual suponía que toda una familia que no tenía ninguna relación con el criadero se vio afectada. Nunca antes había condenado una acción, así que, como he indicado, este tema es algo delicado para mí. Por supuesto, a mí me arrestaron y exhibieron ante la prensa, en relación con la profanación de Newchurch. A pesar de que yo no tenía nada que ver con lo sucedido. La policía era consciente de que estaba furioso por lo que me estaban haciendo, así que lo aprovecharon para manipular mentes. Sus juegos fueron evolucionando, y acabaron cantando canciones de Bob Marley conmigo y ofreciéndome 10.000 libras si les ayudaba, es cierto.
Para resumir, apoyo que la gente haga acciones directas, ya sean fuertes o del tipo que sean. Pero actualmente tengo ciertos límites sobre lo que yo haría o no haría, y creo que los días de profanar tumbas han terminado para mí.

¿Te arrepientes de alguna cosa que hayas hecho en el pasado en tu lucha contra el especismo?
Bueno, acabo de hablar sobre la profanación de tumbas, de lo cual, permíteme que lo aclare, no me arrepiento, porque es parte de mí y de quién soy hoy. Y no me arrepiento de cómo soy. El pasado es el pasado, déjalo estar. Es posible que haya una o dos cosas que he hecho y que probablemente no repetiría, pero así es la vida ¿o no? Y ahora mismo, no me apetece tener que ir a sesiones de psicoanálisis para hablar de esas cosas. Especialmente sabiendo que sólo puedo hablar de las cosas por las que he sido sentenciado. La vida es un proceso de aprendizaje, y el movimiento por la Liberación Animal siempre está en movimiento, y las tácticas cambian.
De lo que más me arrepiento es que me atrapase la policía con tanta frecuencia, pero incluso de eso se puede aprender. También me gustaría haber podido intervenir más en las luchas internas, los conflictos entre distintas “facciones” del movimiento. Es posible que ese sea nuestro mayor enemigo. Si alguien hace algo por los animales alégrate. A veces pienso que somos demasiado dogmáticos entre nosotros, “mis tácticas son mejores que las tuyas”, etc. Porqué no nos limitamos a callarnos la boca y continuar haciendo lo que creemos que es lo mejor, haz lo que TÚ amas hacer, y deja que otros hagan sus asuntos. Como todo este debate sobre bienestarismo animal versus liberación animal. Simplemente no lo capto. Siempre que una persona con buenas intenciones realice acciones para ayudar a los animales yo me alegraré. No hay una única solución para este desastre, y creo que es arrogante pensar lo contrario. Si crees que tienes las respuestas, entonces limítate a demostrarlo mediante el éxito de tus acciones, y los demás te seguirán con naturalidad.
Una cosa más, no empleo el término “especista”, lo encuentro demasiado académico, y ni siquiera soy capaz de pronunciarlo correctamente. Cuando la gente me pregunta prefiero usar conceptos como el amor y la compasión.

¿Como ves los grupos en México que actúan bajo el nombre del FLA (y otros) que han comenzado a darle guerra al sistema antropocéntrico? ¿Tienes algunas palabras, concejos, críticas o tácticas para ellos?
Hmmmm otro tema delicado… En Inglaterra tengo que tener muchísimo cuidado con lo que digo en relación con las acciones del FLA, porque la policía está siempre pendiente de cada cosa que digo, tienen la esperanza de que cometa algún fallo y diga algo “ilegal”, como incitar a otros a cometer acciones ilegales.
Incluso en esta entrevista, que es para una revista mexicana, toda el “matrix” es ahora un monstruo muy global. Y ahora que me he enterado de que están quedando celdas libres en Guantánamo, no quiero que me manden allí. Me hacen muchas entrevistas, y me limito a dar mis opiniones personales, así que, para responder a la acciones de México pasen desapercibidas, aunque sólo sea por todas las que hay en la página web de Bite Back.
Me alegra que se estén haciendo tantas acciones, como dije antes, me alegran todas las acciones a favor de los animales. Me da igual si algo es legal o ilegal, las leyes las hacen políticos, policías y jueces retorcidos. ¿Desde cuando dirijo mi vida en base a la moral de los mafiosos?
No creo que el movimiento por la liberación animal hubiese despegado como lo ha hecho sin las acciones del FLA, fueron esas acciones las que crearon un impacto en la sociedad, hicieron que la gente abriese los ojos y escuchasen lo que intentábamos transmitir. Así que, cuando veo la cantidad de acciones que se realizan en México, me alegro, me siento totalmente alegre.
Encuentro los comunicados muy idealistas, y dramáticos, con lo que no tengo ningún problema. Cuando leo cosas como “no nos detendremos hasta que todas las jaulas queden vacías”, pienso, “¡o hasta que la policía logre atraparos a todos!” Si hablo de la historia del FLA en Inglaterra, diría que el FLA nunca ha existido en realidad. Nunca ha sido una organización, un grupo, o una estructura. Es algo que sale del corazón, por ello las autoridades tienen tantos problemas para reprimirlo.
Mis palabras van dirigidas a aquellos que se plantean realizar acciones del FLA: ¡que lo que yo diga no os detenga! Tened cuidado, no seáis predecibles, y espero que no os atrapen.

¿Cuales son las cosas en cuanto a activismo llevas acabo ahora?
Me he retirado, ¡jaaa! Principalmente hago campañas. Durante los últimos años me he centrado en intentar terminar con la industria de las carreras de galgos. Doy charlas en escuelas, y en todo lugar que pueda. Estoy trabajando para reorganizar la red de grupos locales de derechos de los animales, los cuales, durante los últimos años se han ido deteriorando, como consecuencia de que el énfasis se ha centrado en campañas nacionales.
Desde mi punto de vista, la fuerza del movimiento británico reside más en los grupos locales trabajando en conexión que en campañas centralizadas. Creo que hasta este punto he hecho bien en no mencionar algo que se ha convertido en algo muy importante para mí –¡la meditación y la inspiración que me aportan las enseñanzas de Buda! Puedo imaginarme a algunos de los lectores diciendo tras leer esto “¡Oh no! Jilipolleces de hippie” Bueno, hasta donde yo sé, el nacimiento de nuestro movimiento no ocurrió en Inglaterra, con la aparición del FLA en los 70, sino en la India de los tiempos de Buda y en el surgimiento del jainismo.
Si desprecias la religión estupendo, yo también, excepto, como dicen en el jainismo: “la compasión es la religión superior”, o como el dicho budista “aquel que siente compasión hacia todos los seres vivos, es un ser `divino’”. Pero la idea principal que quiero transmitir es que, como persona activa, te sugiero que al menos eches un vistazo a lo que sucedió como consecuencia de la vida de Buda. Verás que se pueden aprender cosas, en términos pragmáticos, de sus enseñanzas. Convirtió a toda Asia al vegetarianismo durante mil años, y la influencia sigue vigente hoy en día. Por ejemplo, a quienes comen carne, en la India les califican como no-vegetarianos.
Una de las maneras en las que la meditación me ha influido es que me ha ayudado a erradicar el odio en mi vida. No veo la lucha por la liberación animal en los términos tan simplistas de “los buenos versus los malos”, oh! no. Todo es mucho más complejo y enmarañado. Esto no es George Bush versus Bin Laden, y me entristecería ver que el movimiento tomase ese dogmático camino, que la energía que nos mantuviese adelante fuese el odio. Nuestra lucha se basa en el amor y en la compasión. No necesito odiar, muchas gracias. ¡Viva el FLA! ¡Viva Mexico!

Gracias por al entrevista.

http://liberaciontotal.lahaine.org/?p=2730

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