MANIFIESTO PARA EMPEZAR A CRECER

1. ¿Democracia?
Comenzó todo un domingo, una serie de individuos decidieron acampar en la puerta del Sol de Madrid a causa de la indignación provocada por diversos factores pertenecientes al actual sistema de organización política imperante. A día de hoy, miles de personas se concentran cada noche en la plaza y colaboran para aguantar y seguir luchando, poco a poco se han ido creando diferentes comisiones y asambleas, estamos observando cómo somos capaces de funcionar, de convivir o coexistir sin la ayuda de ninguna organización externa, estamos observando cómo todo un pueblo es capaz de organizarse sin la necesidad de que los políticos metan sus garras en todo éste asunto, ¿para qué entonces la necesidad de votar?, ¿no es votar una forma de exigir que se implanten una serie de políticos que acabarán por defraudarnos?, ¿no nos son suficientes todos estos miles de años en los que hemos mal-convivido entre unos y otros gracias a la intromisión de dogmas provenientes de personas a las que erróneamente les hemos entregado el poder?, ¿no es ya la hora de comenzar a crecer por nuestra propia cuenta?, ¿no es ya la hora de enfrentarnos a la realidad como pueblo?, ¿no es ya la hora de auto-organizarnos?, ¿no es ya la hora de acabar con la clase política y agarrar la política desde la responsabilidad que cada individuo tiene para con sus iguales?, yo pienso que sí, pienso que estamos demostrando que no nos hacen falta líderes políticos para convivir, pienso que podemos aspirar a una vida digna, libre, pacífica y en fraternidad con todo el mundo sin necesidad de realizar votaciones para que una sola persona decida la voluntad de cada individuo.
Mi propuesta es la asamblea, la asamblea como base de toda nuestra organización, mi propuesta es la traslación de los acontecimientos habidos en Sol a los diferentes barrios en los que vivimos y la creación en cada barrio de asambleas pequeñas en las que el diálogo sea fructífero para comenzar a tomar decisiones en común y comenzar, por ende, a crear el mundo que estamos buscando. Podríamos convertir la plaza de Sol en un eterno lugar de intercambio de opiniones, donde las propuestas salidas de las diferentes asambleas vividas en los barrios de Madrid  puedan ser valoradas por toda la ciudad y por todo el mundo.
Conseguir finalmente este tipo de organización, este tipo de política, puede llevarnos a construir poco a poco una red inteligente, una conciencia colectiva que tenga como única preocupación, el afán por mantener una forma de existencia en libertad, fraternidad y respeto. Poco a poco se daría lugar a las tan necesitadas comunidades de aprendizaje, se daría lugar a la verdadera educación de la sociedad a través de la propia sociedad nueva que estemos construyendo, este tipo de organización asamblearia permitiría la auto-educación de cada individuo, puesto que la reiterada necesidad de diálogo entre unos y otros generaría una reflexión personal constante que fuese configurando una serie de valores cada vez más apegados a las necesidades que pueda requerir el tipo de sociedad en la que convivamos.
Solidarizándonos, aprendiendo unos de otros y otros de unos, generando el apoyo mutuo, estoy convencido de que podemos desprendernos de los políticos y conseguir cubrir todas nuestras necesidades, estoy convencido de que podemos crear una sociedad más libre en la que se tengan en cuenta las inquietudes de cada individuo y se valoren los proyectos personales de cada cual, una sociedad perfecta para las futuras generaciones que sabrán mucho mejor que nosotros cómo mantener esa forma de vida, ya que les habremos educado en ella y habrán podido observar los errores cometidos en nuestro actual proyecto de convivencia para así construir de mejor manera cada aspecto de ese proyecto.
Quiero llamar a la auto-organización, quiero llamar a la asamblea, llamo a la liberación.
2. Izquierdas y derechas:
Nos lo han dicho, lo hemos visto y lo sabemos, la izquierda y la derecha son obvios inventos que persiguen un único fin; el enfrentamiento absurdo entre las personas que formamos el pueblo. La izquierda y la derecha son herramientas de los de siempre, de los que tienen intereses muy lejanos a los de la gente común, herramientas que nos dividen, que destruyen nuestro pensamiento personal influyendo en él y perturbando la singularidad de la que nuestros juicios podrían estar dotados. Somos muchos los que hemos entrado en discusiones larguísimas que no nos llevaban a ningún lugar sólo por defender una postura abstracta, cuando en realidad lo que poseemos son opiniones distintas sobre asuntos políticos y sociales. He llegado a conocer personas que tenían un razonamiento muy semejante y compartían también casi todas las opiniones, pero que nunca llegaron a percatarse de ello porque el uno del otro tenía prejuicios hacia que fuese de derechas y el otro del uno los tenía hacia que fuese de izquierdas, cuando en realidad eran la pareja perfecta para ejercer una convivencia ejemplar.
Hay que desprenderse de estas anticuadas etiquetas y fuera de todo prejuicio comenzar a construir el mundo que nos merecemos. Tanto la izquierda como la derecha se asemejan en que las dos ansían, por encima de cualquier cosa, tomar las riendas de un país e implantar su proyecto político. No tienen otro fin que el de manipular las necesidades del pueblo para que éste responda mejor a las necesidades o, mejor dicho, a los caprichos que pueda desear el sistema que impere.
Desde este manifiesto quiero incitar a que nos desprendamos de todo prejuicio, a que dejemos a un lado el término izquierda o derecha, a que nos unamos, seamos quienes seamos, y trabajemos juntos en pos de un mundo nuevo y mejor sin necesidad de declararlo de derechas o de izquierdas, sin necesidad de ponerle una etiqueta a nuestros sentimientos, deseos y acciones. Simplemente somos lo que somos, los que estamos a pie de calle somos personas normales que han encontrado la necesidad de dar la vuelta a las viejas estructuras e implantar unas nuevas bases que traigan un modelo social, cultural y político más plausible para nuestros descendientes. No queremos el reino de la izquierda, donde paulatinamente la venganza se acerque hacia la derecha y veamos como nuestro entorno comienza a envolverse de imposiciones dictatoriales que supuestamente se contradecían con el proyecto original de este tipo de gobierno, tampoco queremos un reino de la derecha donde paradójicamente ocurre lo mismo que en un reino de la izquierda, solo que el color de las acciones es diferente y las caras de los políticos cambian.
Nos han tenido engañados mucho tiempo con su discurso absurdo, han encandilado a muchas personas para que defiendan a sangre y fuego una postura más bien vacía y hueca, pero no para que se defiendan unas opiniones personales, ya que actualmente no existe interés político en que se posea el juicio de que cada persona pueda tener perspectivas diferentes de entender la organización política, pero eso, amigos, es algo bueno, es algo fructífero, el hecho de que existan miles de opiniones diferentes, de que existan gran disparidad de razonamientos, es algo que tiene que ser así y que nos sirve para llegar a tomar decisiones realmente fundamentadas, pues toda acción y decisión que se toma y se realiza surgida de un conflicto dialéctico, es siempre más acertada que cualquiera que una sola persona pueda imponer, dado que una acción realizada después de la discusión y el debate propicia que exista mayor número de personas que, posteriormente, se contenten con ella.
La izquierda y la derecha merecen ser enterradas, comencemos a pensar por nosotros mismos, comencemos a organizarnos de manera asamblearia y discutir diferentes propuestas que pretendan dar un giro a la realidad que vivimos y construir poco a poco el día a día que llevamos soñando desde que abrimos los ojos en este mundo.
3. Autoorganización:
Nosotros somos quienes realizamos todas las tareas que permiten que el mundo siga girando, nosotros trabajamos, producimos y consumimos todo lo que existe, lo que es producible y consumible, somos nosotros los que conseguimos el alimento diario, los que curamos a los enfermos, los que construimos viviendas, somos los que movemos la tierra de un lado para otro igual que las hormigas y todo esto lo hacemos para mantener el funcionamiento de una estructura que no nos tiene en cuenta, lo hacemos para sobrevivir y no para vivir y coexistir, lo hacemos para sobrevivir porque han arrojado sobre nuestros hombros una serie interminable de necesidades irreales que creemos que tenemos que suplir. Todas estas nuevas necesidades son directamente proporcionales a los crecientes intereses de los políticos. ¿No es hora de autoorganizarnos y comenzar a cubrir nuestras necesidades por nosotros mismos?, ¿no es hora de que nos apoyemos mutuamente para conseguir todo lo que queramos y necesitemos?, ¿no es ya el momento de abolir los caprichos políticos y de empezar a generar una gestión que margine a aquellos que nos traen las crisis y aquellos que quieren sacar tajada de nuestro bolsillo sin siquiera mover un dedo?, ya es la hora, es el momento de reunirnos en nuestros barrios, en nuestras calles, en nuestras plazas y debatir las formas posibles que tenemos de obtener todo aquello que necesitamos sin la obligación de mendigar a los políticos. Si no nos ofrecen trabajo, dejémosles a todos ellos sin trabajo, si piensan que no hace falta que comamos cada día, si piensan que comer cada día es un capricho, que sean ellos quienes sufran el hambre, que sean ellos los que acaben mendigando que les dejemos colaborar en nuestra autoorganización.
No necesitamos a nadie que mire por nuestra necesidad porque sabemos muy bien lo que necesitamos y porque todos aquellos que han prometido mirar por nuestra necesidad han acabado aportándonos más necesidades de las que teníamos, por eso es importante que seamos las propias personas de a pie las que nos pongamos de acuerdo para encauzar un proyecto de esfuerzo personal y compromiso que nos permita vivir dignamente y ofrezca a cada individuo la posibilidad de colaborar en cualquier tarea que pueda llamarle la atención.
Creo que ya son demasiadas veces las que hemos tropezado con la misma piedra y en este manifiesto no tengo otra intención que la de aportar una maza férrea que haga esa piedra añicos y nos deje continuar hacia delante. Busco únicamente una forma de vida que pueda satisfacernos a todos y que expulse de nuestra rutina diaria a todos aquellos perturbadores de nuestros requisitos existenciales.
Los políticos no están ahí cuando salimos al parque de nuestro barrio el fin de semana, no están en nuestros debates, no están en nuestras cocinas cuando comiendo discutimos con nuestra familia a causa de problemas derivados de la mísera organización y realidad política que nos han impuesto, los políticos no nos ofrecen su hombro cuando nos acorrala la angustia y la pesadumbre, los políticos no nos prestan cuatro monedas si hoy no nos llega el dinero para cenar, no son los políticos los que nos echan un cable, son nuestros amigos, familiares y compañeros, es decir, somos todos nosotros hacia nosotros mismos, somos todos los que nos echamos un cable si lo necesitamos, somos todos los que debatimos con el supuesto fin de llegar a una conclusión que cambie las cosas, somos todos nosotros los que nos ocupamos de nuestros iguales y nos preocupamos por sus sentimientos. Si todo esto no se lo hemos pedido a los líderes políticos y aún así hemos sido capaces de tenerlo y ofrecerlo, ¿por qué les estamos pidiendo que nos organicen?, ¿por qué les estamos exigiendo que nos ofrezcan soluciones?, ellos no saben ni pueden hacer nada y son conscientes de ello, si están aún en los ayuntamientos o edificios similares, es por otras razones bien distintas, si aún no se han levantado de sus sillones, es porque están poniendo huevos de oro con el trasero de gallina que les hemos asignado.
4. ¿Reformas?
Cuando escucho el razonamiento típico al que se alude si alguien intenta echar por tierra la lucha por las reformas políticas, me da bastante pena, pues hemos entrado en un bucle, en un círculo vicioso. El razonamiento del que hablo es aquel que viene a decir que nuestros padres y abuelos lucharon por unos derechos y unas condiciones políticas y sociales que ahora nos permiten vivir mejor y que por esa razón es importante que mantengamos la estructura política existente en la actualidad y que luchemos por mantener lo que se consiguió. Digo que me da pena ese razonamiento porque respeto al máximo las luchas que pudieran llevar a cabo nuestros antepasados, pero muchos de ellos murieron luchando, sufrieron más que nadie por conseguir mucho más de lo que finalmente consiguieron y, además, a día de hoy hemos perdido gran parte del botín que nos dejaron, por esta razón quiero mirar más allá y haciéndolo se puede ver que podemos conseguir mucho más que unas cuantas reformas si actuamos en conjunto y marginamos a la clase política y aquellos que la siguen, podemos hacerlo y es preferible partirse la cara por la absoluta autonomía a la hora de decidir nuestra forma de vida y nuestros deseos que partirnos la cara por unas pocas reformas que dentro de no demasiados años, los de siempre, volverán a destruir y entonces nos hallaremos con la cara partida pensando que el dolor y el esfuerzo que supuso cambiar algunas cosas no se encuentran en equilibrio con el resultado de esos cambios, a todo esto hay que sumarle que veremos cómo nuestros hijos también piensan en luchar por adquirir la parte del botín que nosotros conseguimos y se perdió y que se volverá a recuperar y a perder eternamente entrando en un círculo, un bucle que necesitamos destruir.
Mi pensamiento respecto a todo esto es que tenemos que dejar de luchar por causas reformistas, ya que al fin y al cabo supone mendigar a los magnates y políticos. Lo que deberíamos hacer es crear y creer en nuestros propios derechos sin tener en cuenta los que los políticos apuntan en sus papeles y nos dicen que tenemos. Nadie debería tener la capacidad de decidir qué derechos y deberes tenemos y apuntarlos en un libro, ya que esa capacidad nos pertenece a nosotros como pueblo y a nosotros como individuos, esa capacidad debería estar en las diferentes asambleas que organicemos por nuestros barrios, esa capacidad es además algo innato, los derechos que tenemos como personas humanas son absolutamente obvios.
No nos hacen falta partidos políticos, no nos hacen falta nuevos políticos. No tiene que decirnos nadie si nos ofrecen una vivienda o no, no podemos vivir sin techo y existen muchos lugares deshabitados. No tenemos por qué soportar los privilegios de la clase política. Si estos privilegios nos influyen en lo personal y en lo social, tenemos que defendernos de tanto caradura. No hemos de esperar a que nos ofrezcan empleo, tenemos que empezar a auto-organizarnos para adquirir los recursos suficientes con el fin de llevar una vida digna sin tener que rendirle cuentas a nadie. En definitiva, no hay nada que pedir, sino mucho por hacer, no hay nada que mendigar, sino mucho que recuperar de todo aquello que nos corresponde como individuos y como pueblo, de todo aquello que han acostumbrado a robarnos durante siglos y durante toda nuestra vida.
Tenemos que dejar claro que estamos hartos, que nadie nos toma el pelo y que somos capaces de decidir nuestro destino, que no requerimos del permiso de unos políticos para crear nuestro propio mundo. No podrán pararnos mientras permanezcamos todos unidos, no podrán destruirnos mientras sigamos creando y soñando.
Es el momento de empezar a tejer la telaraña que una todos los puntos fundamentales que nos permitan vivir de forma autónoma y libre, es el momento de luchar y hacer el camino que se muestra todavía borroso ante nuestra mirada infantil. Tenemos la edad, la fuerza y la voluntad suficientes para construir una nueva realidad, un mundo nuevo.
Adelante…
http://paradoxusluporum.blogspot.com/p/manifiesto-para-empezar-crecer.html
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