[José Rinaldi] A los acampados de España

“La pasión por destruir es a la vez una pasión creadora”
“El Estado es un inmenso cementerio al que van enterrarse todas las manifestaciones de la vida individual.”
Miguel Bakunin.

El viernes 27 de mayo los Mossos d’Escuadra de Barcelona han reprimido a los acampados.

Habéis iniciado vuestro movimiento pidiendo democracia real y como respuesta habéis obtenido la crudeza del sistema democrático.

Habéis dicho que erais pacíficos, y como respuesta habéis obtenido la violencia.

Debéis saber, compañeros y compañeras, que luchar dentro de las leyes del Estado es un error: la ley escrita está hecha enteramente para la protección del rico y la burocracia estatal.

El parlamento, el Estado, las fuerzas de seguridad, las instituciones del Estado, no son ni serán nunca una herramienta de emancipación de los pobres. Están hechas precisamente para asegurar los privilegios a una reducida minoría que nos explota y somete por medio de las armas y la economía.

En España como en la Argentina; En Libia como en EEUU. En todas partes el Estado existe para proteger los intereses de los ricos.

No existe ley alguna que pueda proteger al pobre. La democracia es una farsa tan peligrosa como cualquier dictadura; porque en dictadura se impone un gobernante, y en la democracia se deja al pueblo elegir a su verdugo, que es igualmente detestable.

Habéis levantado un movimiento desde abajo, donde no existen sindicatos ni partidos políticos, donde se deciden las cosas de forma asamblearia. Todo lo cual es excelente.

Pero es indispensable que ahora que tenéis la fuerza numérica de vuestro lado machaquéis el hierro mientras está caliente.

Es preciso que abandonéis la ilusión de una “democracia real”, porque esto que vivisteis el 27 de mayo es precisamente la democracia real.

Es preciso que hagáis la guerra, no contra “los malos políticos”, porque no hay un sólo político bueno, sino que la hagáis contra el Estado mismo. No puede haber “políticos buenos” toda vez que se dedican a legislar sobre nuestras vidas mientras nosotros nos encorvamos en trabajos pesados y mal pagados.

Es preciso que desconozcáis la ley burguesa, y comprendáis que luchar por medio de las leyes es perder la lucha desde antes de comenzarla. Que son sus leyes, son sus reglas, es su juego, y si queréis triunfar en este movimiento, será solamente desconociendo las leyes.

Es preciso que dejéis de soñar con que por medio de la paz conseguiréis derribar al poder. Y si lo lográis, tened en cuenta que el día de mañana habréis de regresar a vuestros centros de explotación a engordar los bolsillos del capitalista, porque no habéis destruido la explotación, sólo la habéis maquillado.

Si de verdad creéis en un mundo distinto, si de verdad pensáis que hay otras formas de vida donde la libertad, la paz y la solidaridad sean reales, abandonad vuestras pretensiones democráticas; destruid cual gigante que sois todas las instituciones de la explotación; aprestaos para la lucha sin cuartel contra los explotadores y verdugos de siempre.

La policía, el ejército y demás fuerzas del Estado han salido del propio pueblo, es verdad. Pero comprended amigos míos que esto es una lucha, una guerra, y que si ellos y ellas han elegido el bando del Estado, no son ni vuestros hermanos ni vuestros compañeros. No son trabajadores: son el brazo armado del rico para proteger sus privilegios. Son solamente seres obedientes a lo que indique el superior; el 27 de mayo lo habéis sentido en vuestras propias carnes: han actuado como no puede actuar de otra forma la policía cuando se ponen en riesgo los privilegios o la tranquilidad burguesa.

Y si vosotros deseáis de verdad un mundo distinto, es preciso que os dejéis de sentimentalismos y emprendáis la lucha sin cuartel contra todo lo que huela a represión, a desigualdad, a injusticia… contra todo lo que huela siquiera de lejos a gobierno.

En toda la historia humana las mejoras que ha obtenido el pueblo del gobierno han sido producto del miedo que el pueblo ha inspirado a los gobernantes.

Debéis tener en cuenta que delante de vosotros hay un aparato armado al servicio del poder. Ellos poseen cuerpos armados bien organizados y pagados con vuestros impuestos.

El Estado puede tolerar ciertos movimientos en tanto que estos no se salgan de los caminos “democráticos” (es decir, de sus leyes burguesas). Pero cuando cualquier movimiento intenta cambiar las cosas no dudará un solo instante el poder para aplastaros como moscas.

¿Queréis libertad, justicia y equidad? No se conseguirá eso sin dañar los intereses de los de arriba. Y puesto que vosotros jaláis para vuestro lado (el de la justicia y la libertad) ellos jalarán para el suyo (el de la represión).

¿Estáis dispuestos a sufrir nuevamente los golpes de las fuerzas del Estado? ¿Estáis dispuestos a perder vuestro movimiento? ¿Estáis dispuestos a seguir siendo esclavos de un sistema que os sume poco a poco en la miseria?

¡Levantaos entonces! ¡Levantad la cabeza! ¡Haced frente a quienes os quieran reprimir!

¡Basta ya de ser sumisos! ¡Basta ya de seguir permitiendo que hagan con nosotros lo que les venga en gana!

¡A la fuerza del Estado debe oponerse la fuerza avasalladora y revolucionaria del pueblo!

¡Es mil veces preferible sucumbir por haber luchado a ser golpeados como ganado!

Si habéis de ser golpeados, que sea mientras golpeáis a vuestros enemigos.

Tened en cuenta que vosotros, el pueblo, sois una mayoría infinitamente superior a las fuerzas del Estado y al Estado mismo. En vosotros se encuentra todo lo necesario para destruir el régimen de explotación que os asola diariamente.

Sois vosotros los que sostenéis la economía y se os entrega solo miseria; sois vosotros los que mantenéis en la opulencia a un puñado de haraganes que ahora os mandan a las fuerzas a sus servicios para reprimiros.

Vosotros sois todo, vosotros debéis arrebatad todo. Vosotros sois la fuerza, ellos la brutalidad.

Nunca más un pueblo pisoteado por los gendarmes al servicio del poder.

Habéis elegido la barricada de los pobres, y debéis defenderla con todos los medios de que dispongáis.

Arrasad con quienes os pretendan reprimid, eliminad de tajo a las instituciones del poder…

Y entonces, y solamente entonces compañeros, podéis estar seguros de que habéis transformado el mundo.

Desde algún lugar del planeta tierra.

Salud y revolución social.

José Rinaldi

A través Anarqlat

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