Declaración Fundacional de la Iniciativa Anarcosindicalista Rocinante (Grecia)

1. Posiciones generales

La iniciativa anarcosindicalista Rocinante es una organización sindicalista cuya actividad se localiza en el meollo de la contradicción principal del capitalismo a nivel mundial, la cual es la oposición entre Capital y Trabajo, desde el punto de vista de los intereses del Trabajo, de su liberación y la emancipación social total.

1.1 La situación a nivel internacional

Estamos en medio de una gran crisis económica mundial. Esta crisis constituye el fin de un período de 20 años marcado por la vehemente ofensiva de dos direcciones, que ha desatado el Capital contra el Trabajo, y la cual ha cambiado decisivamente la relación entre ellos.

Esta ofensiva tenía dos facetas, una material y otra ideológica. La primera se basó en la reducción del valor del Trabajo, en la restricción de los derechos laborales y el desmantelamiento de los sistemas de seguridad social, tal como se fueron formando durante la segunda mitad del siglo XX. Se expresó principalmente mediante la reducción de los salarios en todo el mundo, el mantenimiento de la tasa de paro constantemente a niveles altos y la restricción drástica de los gastos sociales y del sector público en la economía. Esto llevó a la supresión de los costes laborales en ámbito el capitalismo y, finalmente, a una redistribución general de los beneficios en favor del Capital a escala mundial, puesto que esta supresión permitió aumentar la rentabilidad a costa de los trabajadores.

La segunda faceta de esta ofensiva tenía primeramente características ideológicas. Tenía que ver con la degradación de todas las corrientes obreras del mundo occidental- de las más revolucionarias a las que más tenían un carácter gestor- y finalmente del desafío del mismo carácter primordial de la controversia entre el Capital y el Trabajo. Se expresó a través del debilitamiento y la limitación del papel de los sindicatos- especialmente de los reformistas y los gestores- y el retroceso o la plena incorporación de las corrientes políticas que se asociaban con el mundo del Trabajo. Esta segunda faceta, aunque procedía del mismo Capital, se convirtió, a partir de un momento determinado, en un asunto de unos fragmentos del movimiento social, que se apresuraron a teorizar y materializar su desconexión de la cuestión de clase.

Lógicamente, estas dos facetas de la ofensiva operan como vasos comunicantes. La continua reducción de la renta de los obreros y el retroceso de la posición de los trabajadores, provocó una crisis consecuente en las organizaciones del movimiento obrero, conduciendo a su debilitamiento y finalmente a su deslegalización. A su vez, el retroceso del fragmento organizado del movimiento obrero dejó el Trabajo más vulnerable a las ofensivas del Capital. Estas dos condiciones han determinado lo que se llamado la dominación del modelo liberal en el último cuarto del siglo XX y en primera década del siglo XXI.

La crisis que estalló en el sistema financiero internacional en el otoño de 2008 y se expandió rápidamente en todos los sectores de la economía, marca el principio del fin de la hegemonía ideológica del liberalismo. También marca el estallido de una guerra mundial de baja intensidad, en los que el Trabajo se convierte en la fuerza productiva que se va destruyendo, así que reactive el capitalismo. Las resistencias desarrolladas en la última década están razonablemente asociadas con el descontento social y las necesidades generadas por la nueva pobreza y la lucha económica de las sociedades, que vuelve a la escena. Así, una nueva fase de lucha de clases comienza a nivel mundial. Naturalmente, en esta etapa el Capital y el Trabajo desplazan el equilibrio de fuerzas heredado de los últimos 20 años. Sin embargo, está claro que las organizaciones económicas directas de los trabajadores se van reconstituyendo y están asumiendo iniciativas, buscando una estrategia que les permita llevar a cabo con eficacia la lucha de clases. De la forma que finalmente adquiera la mayor parte de las asociaciones y demandas económicas de los trabajadores, serán determinados en gran parte los equilibrios (correlaciones) sociales que se vayan a crear a partir de ahora.

En cualquier caso, el estallido de esta nueva ronda de la lucha de clases, deja totalmente inactivas, hasta insustanciales, todas aquellas concepciones que se han desarrollado dentro del movimiento anti-capitalista y arrancaban del desafío de la prioridad de la cuestión económica y de clase en la organización social y llegaban hasta el punto de desafiar el concepto de la clase y de la lucha de clases en su totalidad. Más que nunca, hoy la cuestión de la confrontación social es una cuestión de política de organización de clase.

1.2 El caso griego

En este campo, Grecia se caracteriza por unas ciertas particularidades. Una de ellas es la intensidad de la crisis y la agresividad del Capital que la sucedió. La quiebra controlada del Estado griego a principios de 2010, abrió un ciclo de una ofensiva global a los derechos del Trabajo, más amplio que el que se está desarrollando en la mayor parte del mundo. El estado de emergencia declarado por el Capital y el Estado, coadyuvados por los mecanismos de la Propaganda, no es nada más y nada menos que una dictadura económica, acompañada de medidas de acentuado autoritarismo social y político. Esta condición genera una red de deberes más compleja y nueva para el movimiento anti-capitalista, así que este ponga de relieve las necesidades de la sociedad frente a las necesidades del Capital y organice el descontento. Esta hipótesis adquiere unas dificultades adicionales, dado el nivel bajo del capitalismo griego con respecto a la mayoría de los capitalismos occidentales (y por consiguiente del enfoque de la ofensiva capitalista a los derechos laborales primarios y básicos), y la situación en la que se encuentra el movimiento obrero y anti-capitalista.

El movimiento obrero, por un lado, es controlado en gran medida por el sindicalismo de Estado y la patronal (GSEE ), con pequeñas células de sindicalismo burocrático (ADEDY ) y partidista (PAME ). El movimiento anti-capitalista, por otro lado, está en medio de en un mar de una confusión que subestima- si no es que ignora- cada elemento de organización de clase, si no de la dimensión de clase de su lucha. En cuanto a las facetas estatal y patronal del movimiento sindical, su existencia es una división de facto de la clase obrera entre sus fragmentos “aristócrata” y “plebeyo”, “público” y “privado”, los que tienen derechos y los que no, etc.

Un elemento importante de la lucha de clases en Grecia es la tradición del movimiento sindical y obrero, la cual reproduciéndose confirma unas ciertas correlaciones, tanto en su interior como en la sociedad griega. El movimiento sindical en Grecia, ya desde principios del siglo XX, fue creado más como un anexo al movimiento político que como la suma o más como el producto de las tendencias que se estaban desarrollando en los lugares de trabajo, los varios sindicatos y asociaciones y las estructuras organizadas locales del movimiento obrero . A diferencia de lo que sucede en la mayoría de los países del mundo-especialmente en el las del mediterráneo y Latinoamérica- en Grecia nunca se desarrolló una democracia sindical que contuviera unas estrategias distinguibles y unas formaciones organizativas, ni unas confederaciones sindicales sobre la base de la variedad de conceptos desarrollados dentro del movimiento obrero . El movimiento sindical entero queda atrapado en un monopolio organizador: la GSEE, en el marco del cual se mueven las diferentes políticas y en realidad las estrategias partidistas. Además, este monopolio sindical ha optado por una separación vertical entre los trabajadores del sector público y los del privado, el cual, a su vez limita aún más la operación solidaria del sindicalismo dentro del movimiento obrero. Sobre la marcha, este monopolio sindical pasó del abrazo apretado de los partidos políticos a la dependencia profunda del Estado y del papel institucional que se le atribuye a través de sus funciones. A través de la consolidación de funciones sindicales que tienen que ver directamente con la colaboración de clases y la cogestión, en Grecia hemos llegado a un punto en el que el sindicalismo se ejerce única y exclusivamente a través de los mecanismos del Estado. Esta soberanía del sindicalismo de Estado constituye una peculiaridad de la lucha de clases en Grecia, la cual tiene correspondientes históricos sólo en la Italia fascista de los años ´30 y la sindicalización franquista de la posguerra.

El predominio casi del sindicalismo de Estado, ha creado una serie de tendencias centrífugas dentro del movimiento anti-capitalista. Sin embargo, poco o nada se dirigieron ellas a la posibilidad de crear diferentes estructuras sindicales en los lugares de trabajo. La hegemonía de la política sobre la organización económica, que constituye una constante persistente en Grecia, encontró en el movimiento anti-capitalista una expresión casi delirante, que concluyó con la cómica superpoblación política que actualmente se nota en la Izquierda y el movimiento anarquista. Un montón de organizaciones y colectivos, a menudo sin la mínima intervención en los lugares de trabajo, se agolpa en el seno del movimiento anti-capitalista, proponiendo cada uno de ellos un proyecto revolucionario diferente, que por lo general se desarrolla fuera de la sociedad, a la que llama a su vez a salir de sí misma y adherirse a él. Lógicamente, en este contexto se ha cultivado una serie de percepciones anti-capitalistas, las cuales sobre la marcha se convirtieron en percepciones abiertamente no clasistas y en opiniones que cuestionan el carácter primordial de la lucha de clases dentro de la lucha social en el capitalismo. En muchos casos, estas percepciones han utilizado la totalidad de la lógica del posmodernismo liberal, simplemente embelleciéndola con acciones o referencias radicales. En Grecia, la presencia de estas corrientes es desproporcionadamente grande con respecto a su importancia social y esto es una debilidad innata del movimiento anti-capitalista, que se expresa tanto en su acción, como en su estructura y función.

Para nosotros, la superación de esta debilidad pasa a través de la formación organizada de las dos corrientes que constituyen la organización anti-capitalista natural de los trabajadores en los lugares de trabajo, dirigida a toda la sociedad: el sindicalismo revolucionario y el anarcosindicalismo. Esa es la razón por la que los trabajadores de diferentes orígenes políticos y procedentes de distintos sectores laborales, procedemos a la creación de este movimiento organizado. Es la iniciativa anarcosindicalista Rocinante.

2. Anarcosindicalismo: Que es y que no es
Sobre la importancia misma del anarcosindicalismo todavía sobrevive una serie de malentendidos, estereotipos y malas interpretaciones. Más concretamente, en Grecia, donde la tradición histórica del anarcosindicalismo y del sindicalismo revolucionario es breve, estos malentendidos se multiplican, resultando finalmente en una completa distorsión de su corriente, sus posiciones y percepciones. Para algunos el anarcosindicalismo es la corriente que se dio en la Revolución Española, así que todo lo que pasó en España en el ámbito del movimiento libertario se atribuya a una percepción supuestamente anarcosindicalista. Para otros es el resultado producido cuando los “anarquistas se ocupan del sindicalismo”, mientras que también hay versiones más grotescas: el director de uno de los principales periódicos de Grecia hablaba recientemente del “florecimiento del anarcosindicalismo”, refiriéndose principalmente a acciones anti-sindicales desarrolladas en lugares de trabajo, y un poco más tarde la Ministra de Agricultura llamaba “anarcosindicalismo” la acción de los productores de tabaco, confundiéndolo probablemente con el sindicalismo de los agricultores.

En el proceso de formación de la corriente anarcosindicalista de una manera organizada, es importante hacer las aclaraciones necesarias, sobre lo que es y lo que no es el anarcosindicalismo, entre todo lo que (no) se plantea en este debate.

2.1 El reconocimiento de la prioridad de la lucha económica y la organización económica de la clase

Los anarcosindicalistas sostenemos que en la base de la sociedad capitalista, la explotación y la opresión siempre son económicas. De hecho, están basadas en la soberanía del Capital sobre el Trabajo, una soberanía que es total y universal. La gran mayoría de la gente en la Tierra produce la riqueza con su trabajo manual e intelectual, al mismo tiempo que una minoría muy pequeña la reúne, la aprovecha, la distribuye y la controla. Los primeros, quienes constituyen el mundo del Trabajo, en realidad no son nada más que unos esclavos asalariados, forzados. Son una clase bajo ocupación.

De la dominación económica del Capital sobre el Trabajo emana cualquier otra explotación y dominación en el capitalismo: La dominación del Estado, la cual existe para proteger y reproducir la ocupación económica; La dominación sobre el medio ambiente que amenaza con soltar el planeta por los aires; La dominación machista, racista y nacionalista, las cuales surgieron con unos criterios plenamente económicos, a pesar de que se autonomizaron sobre la marcha, continúan sirviendo ciertos aspectos de la Soberanía económica; La dominación espiritual y cultural, así como la religiosa, cuyo fin es la incorporación de los oprimidos a la sociedad de la soberanía económica.
Por todas estas razones, la lucha principal del mundo del Trabajo en el capitalismo es la lucha económica y su forma de organización más avanzada es la organización económica y en realidad la que se produce en el mismo espacio en el que se produce la explotación: en los lugares de trabajo. Por consiguiente, la forma superior de organización de la clase obrera es el sindicato.

El anarcosindicalismo no subestima nada la necesidad de una acción coordinada contra toda forma de dominación y opresión en el capitalismo. La concibe, sin embargo, como una parte de la lucha por la emancipación social, que se produce sólo a través de la liberación económica.

2.2 Otra manera de hacer sindicalismo

El sindicalismo, desde su formación como movimiento de la clase obrera hasta hoy, sigue siendo la forma de organización del mundo del Trabajo más masiva Esta condición nunca fue anulada, independientemente de si el sindicalismo era la política hegemónica en el movimiento obrero… Lo que ha cambiado, sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, fue la índole de los sindicatos y su acción. Incorporados al ‘contrato social’ que propuso el capitalismo, y sumisos a la soberanía de la política- tal como lo impuesto por la política soviética-reducidos por la derrota de sus planes revolucionarios anteriores a la Guerra, los sindicatos han estado perdiendo con el tiempo la función básica para la que fueron creados. Esta era la organización de la solidaridad obrera de todos los sectores laborales y la formación de unas estructuras obreras, listas para constituir la solución alternativa a la sociedad del Capital. En toda Europa, fueron transformados- a veces menos, otras más- en mecanismos de cogestión destinados a defender derechos fundamentales, a menudo a base corporativista o estrechamente ramal.

El anarco-sindicalismo está reclamando el regreso del sindicalismo a sus raíces revolucionarias. Constituye un movimiento que nunca ha subestimado la acción diaria en los lugares de trabajo, hasta por el más mínimo de los derechos, y nunca la ha aislado de la necesidad de la continua expansión de la solidaridad obrera y la necesidad de transformación social revolucionaria y la abolición de las clases.

Al mismo tiempo, el anarcosindicalismo no se refiere ni a unos derechos únicamente profesionales, ni siquiera a los derechos de las personas que “trabajan”. Más allá de la mecanicista, y en última instancia no clasista, percepción de lo es la clase obrera, el anarcosindicalismo interviene de una forma completa en la relación entre Capital y Trabajo en la sociedad y aspira a organizar, de una manera revolucionaria, a los que están involucrados en el Trabajo, y están sometidos a la ocupación económica del Capital. Estos pueden ser los que logran vender su fuerza laboral y trabajan, así como los que, temporal o permanentemente, no pueden venderla y están desempleados. Además, aquellos cuya supervivencia depende de la venta de la fuerza laboral de sus familiares o “se están entrenando” para la producción (jóvenes, estudiantes, alumnos), así como los retirados del Trabajo (jubilados).

Concibiendo la lucha económica en el capitalismo como principal y las organizaciones económicas de la clase obrera como las organizaciones superiores, el anarcosindicalismo no renuncia al derecho de intervenir en cualquier otro aspecto de la dominación capitalista. Lucha por la organización de la lucha contra el racismo y contra el nacionalismo, forma movimientos feministas y movimientos contra la homofobia, participa en las luchas ecológicas, siempre pretendiendo mostrar la dimensión clasista de estas luchas y prevenir su conversión en islotes sociales aislados.

2.3 Un plan de organización para la sociedad

El anarcosindicalismo sostiene que el sindicato debe ser el modelo y el núcleo de la nueva sociedad. Por esta razón, “tiene prestadas” de ella las estructuras, la función, la organización y las relaciones sociales.
Convencidos de que toda estructura vertical reproduce jerarquías verticales dentro de la sociedad, los anarcosindicalistas optamos por la organización horizontal de la federación. Al mismo tiempo, refiriéndonos a una sociedad de responsabilidad sustancial, rechazamos la ausencia de estructuras y obramos basándonos en el principio de la democracia directa, en un contexto de igualdad de derechos y obligaciones.

La organización anarcosindicalista aspira también a convertirse en la organización alternativa del mundo del Trabajo en todos los niveles, por eso está luchando por la creación, a partir de ahora ya, de estructuras internas alternativas, en los campos de la cultura, la educación, la auto-educación, las relaciones sociales, la solidaridad social, la atención médica, etc, con el fin de que estas estructuras sustituyan sin problemas a las estructuras capitalistas y estatales después de la superación de estas últimas.

2.4 Una herramienta para la autogestión socialista y el comunismo

Objetivo declarado del anarcosindicalismo es la transformación social y la transición a la sociedad de la autogestión obrera y finalmente al comunismo. El sindicato anarcosindicalista constituye una herramienta y por eso tiene como recurso final la huelga general revolucionaria.

Sin embargo, la transformación revolucionaria de la sociedad no es para el anarcosindicalismo un objetivo remitido al futuro. Por el contrario, la acción sindical diaria está dirigida hacia el cambio permanente de las estructuras y la preparación de la nueva sociedad. Las reclamaciones de las luchas cotidianas conciernen tanto a la resolución de los problemas inmediatos del mundo del Trabajo y la mejora de las condiciones materiales de su vida, como la deconstrucción de la lógica capitalista.

El propio sindicato se convierte en el vehículo y el organizador del cambio social, convirtiendo su federación en una federación de todos los productores y, finalmente, en federación de personas.

En la sociedad actual, nuestro lema es: ¡frente a la competencia, la solidaridad! Para la sociedad del futuro, nuestro lema es: ¡por la libertad de cada uno y la igualdad de todos!

3. Estructura y acción en las condiciones actuales
La iniciativa anarcosindicalista Rocinante está integrada en la tradición anarcosindicalista, acepta sus valores, principios y métodos, y sus objetivos coinciden con los objetivos del anarcosindicalismo. Por lo tanto, su objetivo es crear una confederación anarcosindicalista aparte, con sindicatos en cada lugar de trabajo, a través de la transformación revolucionaria de la sociedad, la autogestión obrera y el comunismo. Las condiciones reales, sin embargo, en el movimiento obrero y la influencia de la corriente sindicalista en él, requieren un marco de funcionamiento que sirva este propósito y que no implique su formación fuera del mismo movimiento social. Por esta razón, en esta fase, su función organizativa y su acción se adaptan a las circunstancias dadas, sin extralimitar nuestras declaraciones y principios.

3.1 Organización sindical de los miembros

La iniciativa anarcosindicalista Rocinante no es un sindicato. Constituye una organización sindical de miembros con presencia pública en los lugares de trabajo y en los sindicatos que tienen acción en ellos. Sus miembros propagan los principios del anarcosindicalismo y del sindicalismo revolucionario y desarrollan su acción en este contexto. Desarrollan y participan en movimientos sindicales, ya sea independientemente o en alianza con otras fuerzas anticapitalistas y con trabajadores. El criterio de nuestras alianzas en los lugares de trabajo no es la estrecha afinidad ideológica, sino la afinidad en la acción y la dimensión clasista de la intervención en los lugares de trabajo y los sindicatos.

Como organización sindical, la iniciativa anarcosindicalista Rocinante selecciona la estructura interna y el funcionamiento de un sindicato, con la perspectiva de su creación. Por lo tanto está formando organizaciones ramales, temáticas y locales. Las organizaciones ramales no se forman en base estrechamente profesional, sino que pretenden unir a trabajadores de cualquier parte de la pirámide de la producción, rompiendo la práctica de la producción en cadena que propone el capitalismo, la cual no dudan en aceptar los sindicatos burocráticos. En estas participan también practicantes-futuros trabajadores- y desempleados. Las organizaciones ramales no se limitan a las luchas de ramo, sino que proceden a la elaboración de concepciones acerca del desarrollo productivo y científico del ramo y la socialización de su carácter. Las organizaciones locales se forman en una ciudad o una región e intervienen en cada cuestión de la lucha de clases desarrollada en cada región. Las organizaciones temáticas intervienen en los asuntos regionales o especiales de la explotación capitalista, poniendo de relieve su carácter de clase y luchan por su vinculación con la lucha económica y la transformación social revolucionaria. En cada uno de estos casos, la acción de los miembros de la iniciativa anarcosindicalista Rocinante no tiene un carácter futurista o adventista, sino que apunta a la mejora inmediata, aunque sea la mínima, de las condiciones materiales de la vida de los trabajadores.

3.2 La lucha por romper el monopolio sindical

Estimando que el carácter monopolista del sindicalismo estatal y patronal en Grecia es el impedimento principal para la lucha de clases, la iniciativa anarcosindicalista Rocinante lucha por superarlo y crear una federación sindical alternativa, con referencia a los sectores público y privado, y con una dirección clasista y anti-capitalista. Cada llamamiento de la GSEE a la “unidad organizativa” del movimiento obrero y sindical, es para nosotros en realidad un llamamiento al mantenimiento de la desarticulación sustancial y multidimensional de la clase obrera, de la que la GSEE tiene la entera responsabilidad. Los que defienden la unidad organizativa agrupados en la GSEE, como defensa a la ofensiva dl Capital, aceptan hipócritamente la división de los trabajadores en los del sector público y los del privado, en los viejos con derechos a seguridad social y los nuevos que no tienen dichos derechos, aceptan la existencia de sindicatos-sellos que impiden y reprimen la acción de sindicatos de carácter clasista.

La iniciativa anarcosindicalista Rocinante considera la GSEE un mecanismo hostil y la ADEDY el PAME organizaciones deficientes que no tienen ni la intención ni la capacidad para enfrentarse al sindicalismo de Estado y patronal. Nuestros miembros participan en los sindicatos en los lugares de trabajo, pero hacer pública y clara su posición sobre la necesidad de una ruptura con la GSEE y la creación de unas estructuras sindicales distinguibles fuera de ella.
En este contexto, la iniciativa anarcosindicalista Rocinante establece unas iniciativas de diálogo y de acción común permanentes, y está luchando por la creación, en cada lugar de trabajo, de comités de trabajo y de huelga independientes de los órganos constitucionales.

3.3 Establecimiento de un programa de demandas directas

La acción sindical diaria sobre cualquier asunto que surja en los lugares de trabajo es regida por un programa de demandas directas para el conjunto de la clase. En la actualidad esto tiene que ver con la lucha contra los despidos, la redistribución de los ingresos en beneficio de los trabajadores mediante aumentos reales de los salarios y la reducción del tiempo de trabajo de acuerdo con las necesidades de los trabajadores y la sociedad y no el chantaje del desempleo planteado por el Capital.

Al mismo tiempo, dentro de los sindicatos estamos luchando por la creación de movimientos que se opongan abiertamente a los mecanismos del Capital. Como la clase obrera es capaz de producir política por sí misma, no cedemos a nadie, excepto a los sindicatos, el privilegio de llevar a cabo la lucha contra la política del Estado griego, la Unión Europea o el Fondo Monetario Internacional. Consideramos estos mecanismos hostiles al Trabajo y estamos organizando la lucha contra ellos en cada lugar de trabajo.

3.4 La intervención en todos los aspectos del movimiento social

La iniciativa anarcosindicalista Rocinante está involucrada en todos los aspectos del movimiento social, incluyendo el estudiantil, el anti represivo, el movimiento por el medio ambiente y los movimientos contra el nacionalismo, la guerra y toda forma de racismo racial y social, formando, según el caso, organizaciones temáticas pertinentes. No consideramos ninguno de estos movimientos apartado de la lucha de clases y en su contexto, junto a cualquier carácter humanitario, luchamos por hacer destacar los intereses de Trabajo. Por la misma razón luchamos por la creación de movimientos similares en los lugares de trabajo y los sindicatos.

3.5 La participación en los procesos internacionales del movimiento anarcosindicalista

La iniciativa anarcosindicalista Rocinante es una organización internacionalista y entiende la coincidencia de los intereses de los obreros como un tema global, no nacional. Por esta razón, desarrolla relaciones de colaboración y de compañerismo con confederaciones anarcosindicalistas, organizaciones y movimientos de todo el mundo. Valoramos la re-masificación del movimiento anarcosindicalista en Europa durante los últimos 10 años como un proceso muy positivo y estamos luchando con todas nuestras fuerzas por su renovación sin burocratización. En este contexto son valoradas nuestras relaciones internacionales y nuestras participaciones potenciales en las organizaciones e iniciativas anarcosindicalistas internacionales.

http://rocinante.gr/ Mira també:
http://es.contrainfo.espiv.net/2011/02/13/declaracion-fundacional-de-la-iniciativa-anarcosindicalista-rocinante/
http://es.contrainfo.espiv.net

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2 comentarios to “Declaración Fundacional de la Iniciativa Anarcosindicalista Rocinante (Grecia)”

  1. Aportes Says:

    Hola, esto no tiene nada que ver con el texto, pero es para aportar.
    En la web hommodolars tienen 3 textos propios (o más bien en colaboracion con otros compas, pero creo q el tag seria “hommodolars”, en caso de que agradacen.

    Uno es sobre lo que ocurre en la lucha mapuche.
    Es

    1-Tesis provisionales sobre la guerra en Wallmapu

    (rap/acotaciones hommodolars)

    – La violencia represiva del Estado en la Araucanía no es un hecho anómalo, sino que una cara visible de la violencia sistemática que el capitalismo pone en marcha para poder existir y reproducirse normalmente. Es la misma violencia que se empezó a expresar hace 5 siglos en Europa como expropiación de los campos y encarcelamiento masivo de los ex-campesinos, y es la misma que mata a diario 30.000 personas, en su mayoría niños, por hambre y enfermedades curables.

    – El enfrentamiento contra las fuerzas que imponen el orden capitalista no es sólo un conflicto entre “pueblos indígenas” y empresarios particulares, sino que es parte de la resistencia permanente de los seres humanos contra la imposición violenta de las relaciones sociales capitalistas, que en estos territorios se ha expresado sin parar desde hace ya 500 años, cuando los compañeros y compañeras mapuche decidieron dar la pelea contra el invasor, que los puso a trabajar por la fuerza en aras de acumular oro (y después de eso, otras formas de valor y de dinero).

    – La violencia de quienes se les ha expropiado los medios para subsistir es legitima para atacar los espacios donde mas claramente podemos encontrar la ocurrencia de la acumulacion de capital. Intervenir el orden que nos somete a cumplir un rol programado por cada industria del capital es de por si una accion que despliega negativamente una fuerza que agriete las representaciones del capital. Dichas acciones hemos de comprenderlas y analizarlas de un modo comunista y anarquico (en anarquia), extrayendo lo que consideremos tal de las mismas. No solo para evitar que se cristalize en la particular “lucha mapuche”, sino para la lucha del proletariado contra el capital. “Alimentarnos” de la lucha en Wallmapu es necesario para esbozar todo el contenido negativo que hay en la afirmacion constante del capitalismo como monologo que se autojustifica cotidianamente. Lo que reflexionemos de la actividad total de la lucha en Wallmapu es una integracion para la guerra social en general, que solo ES cuando resulta una practica especifica que al mismo tiempo se acomoda a nuestro contexto y vuelve sobre si misma para tornarse mas rigura contra nuestros enemigos de clase, viendo sus errores y aciertos ademas de la reaccion del Estado/Capital.

    – Por todo esto, compañeros como Alex Lemún, Matías Catrileo y ahora Jaime representan, junto a Rodrigo Cisternas y tantos otros, ejemplos de combatividad y acción directa que sirven de referente para todos los proletarios en la lucha cotidiana contra el orden global del capital. No se trata de héroes ni de mártires, sino de una larga lista de muertos que no mueren, pues alimentan en todo el resto de los anticapitalistas la voluntad de lucha frontal contra el capital.

    – Para quienes nos consideramos anticapitalistas, la autonomía mapuche es esencial al momento de representar una lucha que expulsa la lógica mercantil de territorios que en su reclamo va integrada además la comunalidad de los mismos. No es solamente la mantención de una identidad y una cultura, sino que también un rechazo a la economía que ve en las necesidades y las vidas un modo de generar más ganancias. Claro esta que podemos tener diferencias con las cosmovisiones respecto a ciertas cuestiones mas “micro”, pero lo que nos une ha de ser mas fuerte que lo que nos divide. De ahi su importancia.

    – En momentos en que el Estado chileno desnuda su faz más represiva, cuando las cárceles cuentan con más de 52 mil presos y el espectáculo represivo se transmite tarde, mañana y noche en los noticieros y programas dedicados a glorificar a la policía, cuando anarquistas y okupas son perseguidos y encarcelados en burdos montajes urdidos entre los pacos, la ANI y el Ministerio del Interior, y las marchas de protesta no alcanzan ni a comenzar cuando ya están siendo disueltas por las Fuerzas Especiales de carabineros no es momento de lamentarse ni de abrazar la fantasmagórica causa de los “derechos humanos” inventados por la burguesía, sino que de organizarse para redoblar las fuerzas atacando al orden capitalista en todos sus frentes (en el trabajo y la escuela, el barrio y las calles, con propaganda y acciones directas, físicamente y también en el plano de la “lucha ideológica” y todas las demás formas de lucha). Cuando un Estado se ve obligado a apoyarse cada vez más en la represión abierta, es porque el escenario ha empezado a complicarse para las clases dominantes: los tiempos de paz burguesa se acabaron, y no volverán en un buen tiempo o tal vez nunca.

    – Ya basta de utopías “positivas”, de esperar el futuro. Función de la utopía negativa: iluminar el sector de lo que pretende pasar piola y merece ser destruido.
    ¡El mejor homenaje es profundizar la conciencia de clase, la organización y la lucha de todos los sectores del proletariado!

    Contra el Estado policial, ¡violencia proletaria!

    ¡Lucha frontal contra el Capital!
    

    2- Notas sobre el 11 de septiembre

    del comite de la imaginacion, seudonimo de colaboradores de hommodolars

    Un llamado a esas nuevas fuerzas y pasiones que se adhieren a la supresión/superación de la sociedad de clases.

    • Somos muchos los que deseamos invertir lo invertido. No hablamos de un ejercito, ni tampoco de hordas que se desparraman por todas partes confabulando por la caída de babilonia, pero el “somos muchos” no es broma. Es algo que necesitamos aprovechar.

    • No es posible desperdiciar las buenas fuerzas e ímpetus de las nuevas generaciones que se suman año tras año a la “lucha social”. Sobre todo si eso sucede con las actitudes paternalistas o de arrogancia de muchos individuos que pululan en todas partes, creyendo que haberse “iluminado” un par de año antes que las-os chicas-os les da autoridad sobre como tratarlos. Sobre todo cuando ellos mismos escupen sobre las jerarquías y vomitan el antiautoritarismo.

    • Es necesario incluir a esas nuevas pasiones que se suman a la lucha.

    • Todo lo viejo se tiñe de mañas; las nuevas generaciones están llamadas a dar nuevos y mejores aires a la lucha. El movimiento real que anula y suprime el estado de cosas existente tiene que renovarse constantemente, esto quiere decir que por un lado sus análisis, contextualizaciones, reflexiones; su base teórica debe reactualizarse constantemente, y por otro lado, debe generar maduraciones en los individuos que de el participan, revocando a los viejos y poniendo a los nuevos.

    • Somos proletarios que luchan por auto-emanciparse con los medios que tienen a su alcance. ¡Proletariado! A quien le asuste dicha palabra puede correr a su ratonera a esconderse.

    • Al ser miembros activos de nuestra clase debemos hacernos cargo de su pasado y de su proyecto histórico: la abolición de la sociedad de clases y la superación del estado/capital, para la instauración de la comunidad humana.

    • Ese proyecto en definitiva es la conquista de nuestras vidas; de nuestra actividad social, de forma conciente y unitaria.

    • Si nos hacemos cargo de nuestra historia como clase proletaria, nos hacemos cargo de nuestros aciertos y nuestras derrotas. Es por ello que vemos el 11 de septiembre como una fecha decidora en las últimas décadas. Obviamente no por que se haya quebrantado una democracia, ni por que la sociedad se haya politizado, ni mucho menos por que se engendraron odiosidades y rencores aun hoy insuperables. Es decidora por cuanto fue la necesaria aniquilación de un proceso (aunque haya estado teñido de esas mañas asquerosas de la izquierda del capital) que estaba engendrando en el seno de los núcleos de proletarios teoría y practica revolucionaria que serviría para la auto emancipación de los-as explotados-as. El desarrollo de dicho proceso se fue acelerando con la llegada de un gobierno capitalista, pero más proclive a la “igualdad” de todos y a la distribución más equitativa de las “riquezas”. Eso no aseguraba en nada el proyecto histórico del proletariado.

    • Las razones de la dictadura son bastante claras:

    a) El proletariado no tuvo claridad en sus fines ni métodos. Estuvo lleno de ilusiones, las cuales nunca pudo sacárselas.

    b) El proletariado fue totalmente inocentón con respecto a las organizaciones de la izquierda del capital, al no enfrentarlas y sacarles sus mascaras de lo que realmente son y siempre serán: perpetuadores eternos del espectáculo.

    c) Las organizaciones de la izquierda del capital fueron (y seguirán siéndolo) un obstáculo.

    d) El estado/capital entro en crisis por el nuevo reacomodamiento de la producción mercantil a nivel mundial. La consecuencia de ese nuevo escenario era la inevitable confrontación entre las fuerzas antagonistas que son parte de la producción de este espectáculo: burguesía y proletariado.

    e) El estado/capital debía reafirmarse e iniciar una transición hacia la nueva producción, por ello saco sus armas a la calle y aniquila al proletariado. Es el fin de una etapa: el segundo asalto del proletariado. (Dinámica que se tendió a dar en gran cantidad de países, con mas fuerza o menor. Ejemplos de ello es el Mayo Frances de 1968, La autonomía obrera de España, las huelgas salvajes de Italia.)

    * El periodo que abarco la dictadura estuvo marcado por la implantación de nuevos chips en la conciencia colectiva e individual, donde el consumo se llevaría a niveles nunca vistos, la publicidad invadiría nuestros espacios privados y los deseos y necesidades ya no serian propios, sino, los que el espectáculo estaba interesado en plantearnos.

    * Resultado de ello es lo que tenemos hoy en día.

    • Tenemos lo que nos merecemos.

    • La desmemoria, el lloriqueo, el duelo han durado demasiado. Somos jóvenes y revolucionarias-os y vamos a ir por todo.

    • No es casual que la política diga que 3 de cada 4 individuos que hoy viven no habían nacido para el golpe del 73’. Se nos quiere silenciar. Marginar. Lanzar a la periferia de la sociedad, para que busquemos refugio en nuestros estudios, siendo parte del sistema de educación del estado/capital, afirmándonos como profesionales de una especialización dentro de la mercancía y así perpetuar una identidad que sea el reflejo del espectáculo.

    • Por todo lo anterior es que llamamos a las nuevas generaciones a no creer en mitos, a no confiar en los dirigentes, en despreciar a los falsos que están en todas partes. Si desean unirse a la lucha, hagámoslo juntos, por que precisamente es eso lo que necesitamos. De nosotros solo recibirán nuestros mas calidos corazones, dispuestos a compartir nuestras experiencias y que ustedes nos alimentes de las suyas.

    • Hermanos de clase: no permitan que les digan que creer, que pensar, que decir y que hacer. Ustedes son lo suficientemente inteligentes como para dejarse llevar por cualquier pedante que los quiera reclutar para lanzarlos después como carne de cañón a la primera toma, a la primera huelga, al primer paro, y después los vendan por nuevas migajas que le ofrezcan.

    • Hermanos de clase: ¡No trabajen Jamás!

    • Hermanos de clase: organícese allí donde estén, pero superen las viejas estructuras con las que se encuentren: asambleas, reuniones, sindicatos, comités, coordinadoras, federaciones. Todas son parte de la misma mierda. ¡Superenlas!

    • Hermanos de clase: un fantasma recorre el mundo.

    • Hermanos de clase: la imaginación debe ponerse al servicio de la concreción de nuestros métodos y fines como proletariado.

    ¡Viva la comuna!

    3- Un buen texto:

    Marxismo y Teoría Revolucionaria, parte 1. La superación situacionista de la dicotomía marxismo/anarquismo

    Si bien no es de hommodolars, en dicha web se publico y difundio.

    http://www.hommodolars.org/web/IMG/doc/MarxismoyteoriaRevolucionaria.doc

  2. Gracias por los aportes, ya están colgados.

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