Algunas impresiones sobre la manifestación del 6 de Diciembre (Atenas – 2010)

Los movimientos políticos que pretenden guillotinar el actual sistema capitalista se alegran y mucho al ver como sus compañeros en Grecia son capaces de sobreponerse al miedo y salir a las calles de forma masiva para tomar aquella libertad que les ha sido arrebatada. Yo, desde luego, también me alegro de que así sea. Pero la capacidad subversiva de la juventud griega puede que no se sustente tanto como parece sobre algunos destellos mediáticos como pueden ser los disturbios, de hecho, estos pudieran ser que en ocasiones la minaran.

 

La realidad como ya sabemos puede ser muy distinta a las noticias de los medios de comunicación, y no sólo me refiero a los mass-media, si no también a los medios de contrainformación. Con el afán de apoyar y solidarizarnos con otros movimientos, muchas veces caemos en la misma forma de informar en la que lo hacen los mass-media, dando mayor importancia a los números y estadísticas que a los elementos cualitativos. No suele ser por lo general una aproximación malintencionada, pero sí que hay que recordar que existe, y que cuando haya cierta carencia en dicha información, habra que hacerlo saber.

 

Pero voy a ser más concreto y voy a referirme a lo que mis ojos vieron en la pasada manifestación del 6 de Diciembre en Atenas, en honor a Alexis Grigóropulos. En la noticia que apareció en esta misma web la semana pasada, se describe brevemente los sucesos que ocurrieron a lo largo del día. Se presenta la jornada como un gran dia de lucha continua entre los miles de estudiantes que fueron acercándose al centro de la ciudad desde todo Atenas (primero los estudiantes de instituto y luego los universitarios) y la policía. En cierta forma se desarrolló así. Los disturbios duraron todo el día (desde la primera hora de la mañana hasta la noche) y ocurrieron en diversas partes de la ciudad (aunque mayormente en el centro), a su vez, los daños al inmobiliario urbano y la propiedad privada fueron cuantiosos. Pero fue la forma tan entusiasta de relatar lo sucedido lo que me hizo pensar que a veces no queremos dar importancia a otros sucesos que podrian tener su relevancia.

 

Las dos manifestaciones fueron concurridas y las dos fueron violentas. Lo cual no quiere decir que la mayoría de los asistentes tuviera esta disposición violenta hacia la policía. De hecho, suele ocurrir que la mayoría de los bloques en los cuales está dividida la manifestación adoptan una posición de bloque cerrado cuando la tensión aumenta. Una cadena de personas (provista de gruesos palos) se agarra fuertemente de los brazos rodeando al grueso del bloque. Las dos mayores razones por las que los bloques adoptan esta formación es 1, para poder responder de forma organizada con los palos a los ataques de los antidisturbios  haciendo que el bloque no se desintegre y lo disuelvan, y 2, para que no entren en éste sujetos externos, como encapuchados* o policías infiltrados y tiren piedras o cócteles molotov desde él y se protejan entre la muchedumbre. Es decir, toman esta formacion defensiva porque no es su objetivo primordial atacar ni a los comercios ni a la policía.

 

Así pues, la mayor parte de las manifestaciones suele estar dividida en bloques (los diferentes partidos comunistas, sindicatos de trabajadores, organizaciones estudiantiles, y, a veces, si existe tambien un bloque negro) y cuando la cosa se pone tensa se forman estos cordones defensivos para que la manifestación no termine. El lunes 6, tuve la (mala) suerte de estar en el bloque de Derecho, donde la policía reprimió encarnizadamente y donde varias personas fueron detenidas y otras 2, al menos, fueron hospitalizadas. Es obvio que los antidisturbios son una cierta clase de persona deplorable, la cual solo piensa en obedecer órdenes saciando su sadismo descabelladamente. Pero tampoco vayamos a caer en que la policía siempre ataca de manera indiscriminada a la primera de cambio. En manifestaciones tan grandes, antes de arrojar el primer bote de humo o realizar la primera carga, los policías han tenido que recibir de antemano varias lluvias de piedras, palos o cócteles molotov. Es cuando debido a la creciente violencia con la que los manifestantes les acometen, no les queda otra que responder por verse encerrados e intentar disolver a la gente que les ataca y/o, cuando los manifestantes no están suficientemente organizados y se les puede reprimir fácilmente. En este caso, fue una mezcla de las dos.

 

Después de que se arrojaran varios cócteles molotov contra los policías situados frente al parlamento y hubiera bastante gas en la plaza Sintagma y calles colindantes, la manifestación prosiguió su recorrido con un mayor grado de tensión. El grupo de Derecho, que hacía pocos días había ocupado su facultad como protesta ante las inminentes reformas educativas, no estaba tan bien preparado (o carecía de experiencia) como otros bloques más experimentados y aprovisionados. A los lados de éste, se situaron diferentes grupos de jóvenes encapuchados que destrozaban aquello que representara al capital o la policía, pero sin que ninguno de estos pequeños grupos formaran otro en sí.

 

La policía era tanta que podía prácticamente rodear la manifestación entera por ambos lados, y los estudiantes de Derecho obviamente tenían sus dos filas de antidisturbios asignados. Pasados unos doscientos metros de la plaza de Sintagma, ocurrió que algunos de los encapuchados arrojaron sin avisar previamente a los manifestantes (la policia nos da igual) varios cócteles molotov contra los MAT, arrinconándolos contra la pared. Fue aquí cuando los MAT respondieron con varios botes de gas lacrimógeno tirándolos dentro de este bloque de unas 300-500 personas, cargando simultáneamente con porras y gas pimienta desde los dos lados. La gente no pudo retroceder y alejarse de los botes porque detrás había más manifestantes y de repente mucha gente se vio arrinconada por la polcicia y sin aire que poder respirar. La represión fue desmesurada y poco habitual, según varias personas me comentaron más tarde.

 

Pero no voy a hablar de lo que ya sabemos que disfruta haciendo el estado, sino de la poca solidaridad que pueden llegar a tener algunos de los manifestantes que se enfrentan de forma abierta contra la policía. En momentos de tensión, la violencia se exacerba más pero saber cómo responder ante esta es primordial si no queremos que ocurran situaciones semejantes. Puede que generalizce al decir que es el bloque negro (como bloque anarquista o autónomo) el que suele encargarse de atacar abiertamente a la policía y no los demás bloques de estudiantes, sindicatos o partidos políticos legales (aunque tampoco se puede olvidar que estos alguna vez también se enfrenten con palos a los MAT). En el caso de que no haya bloque negro, aquellos que quieren atacar a los antidisturbios o a la propiedad privada, se reparten por toda la manifestación y atacan puntualmente a lo largo del recorrido. Obviamente cuando la manifestación se disuelve debido a los continuos disturbios, se congregan aquellos que quieren “liarla” mientras que los demás participantes se dispersan o la abandonan.

 

Es comprensible que los jóvenes que decidan tomar el riesgo de atacar a la policía o destrozar el inmobiliario urbano prefieran hacerlo si tienen un gran número de personas detrás que los acoja y defienda. Es decir, que parece ser habitual que si no existe un bloque negro estos pequeños grupos se refugien en la manifestación para hacer aquello que los demás no tienen pensado hacer. Hay gente que simpatiza con los que usan la violencia y otra gente no opina lo mismo, sintiendo que puede deslegitimar la manifestación y que la represión estatal será “públicamente” justificada. De hecho, hay demasiada gente que tiene un sentimiento de rechazo hacia el movimiento anarquista debido a estas acciones espontáneas. Son opiniones, ambas legítimas. Con lo que sí creo es que uno se puede posicionar contra aquellos que deciden resguardarse entre grupos más “pacíficos” sin previo aviso para realizar sus acciones. Mezclarse entre un grupo de personas que no está usando la violencia y ponerlas en peligro, simplemente porque es mucho más fácil así, que desligarse de la mayoría y hacerlo en solitario, no me parece aceptable.

 

Ocurre que los encapuchados saben siempre cuando van a atacar, mientras que el resto del bloque no lo sabe y no puede responder con eficacia. Además, los grupos son pequeños y escurridizos por lo que escapan con facilidad de la policía, mientras que el bloque, de mayor envergadura, es más estático. Los que atacan, puedo llegar a pensar que prefieren romper un escaparate o atizar con una piedra el casco de un madero a que predomine la integridad física (y legal) de “sus compañeros”. Mientras que una mayoría lleva las caras descubiertas, unos cuantos se la tapan por razones obvias. Esto no quita que un grado de desconfianza pueda surgir hacia estas personas por no poder reconocer sus caras, no siendo raro que muchas veces sean policías infiltrados los que empiecen a atacar violentamente a los propios antidisturbios para generar cargas y romper la manifestación.

 

Los encapuchados parecen tomar una posición arriesgada y valiente al enfrentarse directamente contra la mano represora del estado, pero si nos detenemos a pensar, podemos dudar de si no es más bien una actitud cobarde. ¿Por qué no realizar acciones un día que no haya manifestación, utilizando el elemento sorpresa al no haber tantos policías en vez de aprovechar la confusión que una manifestación pueda generar? ¿No sería más responsable hacerlo en un pequeño grupo, o de forma solitaria y aceptando las responsabilidades que tales acciones conllevan en vez de resguardarse en la multitud y poniéndola en riesgo?

 

Es difícil que uno sepa (si le importan) el abanico de repercusiones que pueda tener realizar cierta acción (tirar piedras, destrozar comercios, atacar a la policía, etc.) sobre el resto de compañeros. Pero el no saber no vale como excusa, es imprescindible el anticiparse porque puede haber personas que respondan ante tales actos como cabezas de turco, y ya que no está en nuestras manos hacer que el enemigo juegue “limpio”, tenemos que pensar y calcular para que las repercusiones negativas de una acción sean las mínimas (por lo menos a terceros). Creo que es esencial ante todo ser uno responsable de sus propios actos y no esperar que terceros respondan por uno mismo.

 

Con esta crítica, más bien poco original, no quiero deslegitimar los disturbios ni el rechazo contundente que se da a las medidas totalitaristas del gobierno griego en las calles de Atenas. Muchas veces los disturbios son multitudinarios y están bien organizados. Pero lo que sí quiero, es recordar que a la hora de relatar las cosas hay que intentar ser lo más impaciarles posible y que sí pueden haberse cometido errores habrá que aceptarlos. Por ejemplo, explicando y haciendo ver que puede que la mayoria de la gente no esté siempre de acuerdo en la forma de cómo enfrentarse a la policía. Puede que incluso, a veces, generé miedo y desconfianza a la hora de ir a la siguiente manifestación.

La represión fue brutal el 6 de Diciembre, pero sería uno muy ingenuo si pensara que se pueden destrozar los bancos del centro de la ciudad y atacar a la policía con fuego sin obtener respuesta. Es una lucha abierta, y como tal, ya conocemos la respuesta del estado, así que de poco vale echar balones fuera diciendo que los antidisturbios golpean con porras y rocían las calles con gases lacrimógenos. Si no lo hicieran no serían policías.

 

Termino recordando que a veces, puede que no sea tan positivo el que haya disturbios, y más si estos conllevan el arresto de 80 personas y unos cuantos hospitalizados. Más bien, en algunos casos es mejor que no haya disturbios y la manifestación se disuelva poco a poco. Si queremos que la lucha sea conjunta, habrá que pensar en conjunto y tener en cuenta que no pueden pocas personas apropiarse de las manifestaciones ni de la lucha de otros para cumplir con sus propios objetivos.

 

Las calles están mejor llenas de gritos que vacías, mejor llenas de barricadas con muchas personas parapetadas que débiles y solas con pocas personas defendiéndolas. Puede que esas pocas personas esten bien convencidas, pero tanto, que su violencia podría generar rechazo y nadie las quisiera respaldar. El movimiento (y en particular el anarquista) si no aprende a escuchar a los demás sectores de la sociedad y actúa como vanguardia, podría quedarse estancado en una minoría como si de un gueto se tratara y postergar las situaciones realmente conflictivas hasta que nunca ocurriesen.

 

*Puede parecer muy frívola esta forma de llamar a aquél que se tapa la cara o que actúa de forma clandestina para que no le reconozcan los organos represores del estado, pero no he dado con otra mejor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: