Sobre la Autoorganización. Intervenciones en el seminario de la red autónoma de la autoorganización social


Sobre la Autoorganización. Intervenciones en el seminario de la red autónoma de la autoorganización social.

Todas la cuestiones que hemos planteado hasta ahora resumen un paso desde el final de los años 80-primeros años 90 que ha producido, en el interior de las subjetividades organizadas en este territorio pero también a nivel europeo, una gran crisis desde el punto de vista de las perspectivas. Todos nos hemos visto atravesados también individualmente por crisis subjetivas, por la pregunta sobre cúal podía ser la propia actividad dentro de una dimensión en la que ya no existían determinadas certezas. Hemos visto el final de una composición de clase, el final de un sujeto motor respecto a un posible proceso revolucionario. Hemos asistido a la caída del muro de Berlín, que de algún modo ha simbolizado el fin de un trayecto histórico que se inició en los primeros años de este siglo y que ha acabado en una tragedia, ha acabado en lo que estamos viendo hoy respecto a la ex-Yugoslavia y respecto a lo que sucede en la ex-Unión Soviética, donde se experimentaron las formas de organización de la producción y de la economía de tipo colectivista. Es muy probable que fuera lo único que se podía hacer en aquel momento histórico, pero la colectivización de todos los medios de producción, la abolición de la propiedad privada por decreto, etc, al final produjeron una forma social que no ha sido mejor que la producida en el capitalismo.
Aunque pertenecemos a un filón de pensamiento muy diferente y no teníamos como referencia aquellos modelos, no obstante hemos crecido en una fase histórica en la que se daban luchas contra el imperialismo que eran fuertes (Vietnam, por ejemplo), había puntos de referencia y esquemas de identificación fuertes respecto a sujetos colectivos y antagonistas que surgían en cualquier parte del mundo. Por lo que, aunque teníamos una matriz diferente, no ortodoxa, creo que de todos modos la caída del socialismo real ha representado el final de una experiencia histórica en este siglo, con la consecuencia de que los recorridos de la liberación de la esclavitud del trabajo asalariado, de la liberación del ser humano, ya no podían darse bajo esas formas viejas, ya no tenían ningún tipo de referencia, ya no existía ningún modelo alternativo al modelo capitalista, y que todo cuanto teníamos enfrente era la necesidad de buscar nuevos caminos, buscar algo que no sabíamos y no sabemos aún lo que será.

En el sentido de que los recorridos de liberación, de la construcción de una sociedad de seres humanos libres e iguales en la que haya una democracia verdadera y justicia (cosas de las que tanto se habla… quizás Marcos y la experiencia de Chiapas- en el plano internacional- tal vez sean el único elemento verdaderamente fuerte y estimulante), creo que una sociedad que tenga estas características como elementos fundacionales y constitutivos hoy es algo confuso y no se logra entender en qué tipo de perspectiva estratégica nos movemos. Dicho esto, conocemos bien los problemos con que nos hemos encontrado al confrontarnos con la subjetividad, también aquí en Italia. Por una parte, lo que han permanecido anclados en un discurso de ortodoxia marxista-leninista (y quienes hoy continúan persiguiendo aún determinados objetivos, quienes todavía tienen en la cabeza ese tipo de visión de la historia, creo que verdaderamente están fuera de cualquier posibilidad de un recorrido de liberación); por otro lado hay sujetos que han travesado los movimientos, que piensan que los recorridos de liberación hoy pueden darse sólo de forma totalemente separada, y por tanto se finge que la explotación, el capitalismo y los efectos catastróficos que produce a su paso por el mundo no nos atañen: construyamos nuestras cooperativas, hagamos pequeñas colecciones de libros, hagamos proyectos con la energía solar, pero en términos separados respecto al proceso capitalista y la explotación. Y así nos constituimos y avanzamos por nuestro camino. Creo que también esta posición sólo produce el hecho de que algunos sujetos se convierten en “empresarios alternativos”, ¡pero desde el punto de vista puramente ideológico porque luego concretamente no consiguen incidir ni transformar nada!

Hay otro tipo de sujetos (que son peor aún) y son los que han elegido- al no ver ya perspectivas de una transformación en la que se dé el conflicto como elemento fundamental- entrar en la diferentes instituciones, en los partidos (algunos en Rifondazione Comunista) y han vuelto a caer en la banalidad del concepto de delegación; el partido se representa dentro del parlamento, y por tanto hay quien lo vota y luego están las luchas vistas sólo en función de una batalla parlamentaria para cambiar alguna leyecilla… Creo que, respecto a los procesos de transformación y velocización de la forma-Estado hacia lo mayoritario, también el concepto de oposición parlamentaria pierde cada vez más significado y no tiene ninguna posibilidad concreta; lo vemos cotidianamente. Por tanto hay diferentes opciones que los diversos sujetos han elegido.

Tod@s nos hemos planteado el problema de dar un sentido a lo que hacemos, porque si hago algo, me comprometo en mi recorrido vital, lo hago porque quiero determinar algo, quiero cambiar concretamente la realidad, quiero transformar el estado presente de las cosas. Si es algo que se hace por hacer algo, para que de vez en cuando salga un artículo en el periódico… ¡a quién le importa un comino!

Siempre hemos sido (y aquí recupero el concepto de ser) revolucionarios, porque queremos cambiar la realidad… y a lo largo de nuestra vida, en tiempos lo más acelerados posible, sin embargo dentro de una transformación real y no de un remedo de cambios o ficciones de cambio. Creo que este es el elemento fundacional del recorrido que hemos iniciado en el momento en que nos hemos tropezado con los nudos de una crisis profunda y también subjetiva de cuanto cada un@ de nosotr@s quería y quiere hacer.

En este marco hemos comenzado a funcionar y razonar también en términos negativos: es decir, en tanto decimos lo que no hay que hacer. Respecto a la realidad de la coordinación nacional de la vieja autonomía, frente a quien quería forzar para crear una especie de partidillo, creyendo que reuniendo tantas debilidades se podía hacer una fuerza, hemos dicho que eso no significaba nada… ¡que hoy el problema no reside en encontrar formas de partido! También porque, retomando los discursos anteriores, creo que hoy la forma-partido a nivel de Estado-nación no responde en absoluto a las necesidades de la transformación; ¡hay que emprender otros trayectos! Por lo que, mientras tanto, hemos dicho no a ese proyecto.

Entre las compañeras y los compañeros presentes en el territorio paduano y en el Noreste hemos empezado a plantearnos el problema de que ya no podía funcionar una estructura que pertenecía a los años 70 y 80, y por ello, mientras tanto, era necesaria una desarticulación de las estructuras. Se comenzó a pensar que un centro social no puede ser omnicomprensivo de todos los sectores sociales que nos interesan, así como que algunos fenómenos nuevos (por ejemplo, la inmigración) debían tener puntos de observación y de intervención política diversificados respecto a otras cosas. El concepto de fondo era que que en cada sector, en cuyo seno no existía ya una centralidad de algún sujeto, la opción de la autoorganización social como elección estratégica no era sólo el hecho de decir: “nos constituimos y hacemos autoorganización social sólo en función de las luchas”, sino que la autoorganización social se convierte en un recorrido de construcción de conflictos y al mismo tiempo en capacidad de constituirse también dentro de ese recorrido en términos solidarios, en términos de sentido de comunidad que cambia/transforma la vida de los sujetos con los que entramos en contacto a través de las luchas, para transformar al mismo tiempo también nuestra vida.

Un ejemplo: en los años setenta nunca habríamos concebido la radio como lo que es hoy (con el bar, la cocina), ¡porque entonces estaban las sedes! Porque el problema era el poder, el derribo del Estado capitalista y por tanto todo estaba orientado a esto. Construir espacios sociales que caracterizan y modifican tu vida… porque en el momento en que llegas a la radio y vives esta realidad, vives algo diferente del hecho de estar en una sede. Esto como un ejemplo que hay que tomarlo como tal.

En la experiencia de los centros sociales estas cosas son mucho más significativas; creo que el concepto de autoorganización social como el hecho de construir recorridos de antagonismo es al mismo tiempo también un hecho constitutivo de transformación real del presente, de lo que estamos haciendo.

Esta era una síntesis de lo que ha pasado al final de los años 80- primeros 90, y creo que hemos empezado a localizar algunos caminos por los que dirigirnos y sobre esto en los últimos años hemos conseguido resultados, teniendo también en cuenta el pesimismo del que hablábamos antes… creo que también hay que entender que, en particular en los últimos tres años, hemos abierto un camino, ha habido resultados materiales concretos. Pongo sólo algunos ejemplos: si pensamos cómo estaba el CSO Pedro hace unos años, en el hecho de que unos cuantos nos veíamos allí llevando una barraca, creo que la realidad de hoy es diferente. Ha habido un momento en el que hemos elegido, dentro del debate entre compañeros, que había que dar un paso. Es decir, el Centro Social no podía seguir adelante tal y cómo existía: había que transformarlo y se daba la posibilidad de hacerlo llegando a estabilizar esa conquista con el ayuntamiento, lo que no quería decir ponerse a hacer pactos renunciando a las características fundamentales de la autogestión y de los aspectos de ilegalidad, sino que significaba simplemente ir a ver si era posible obtener resultados concretos y estables. Esto, teniendo en cuenta el discurso sobre el área de Via Ticino, la batalla respecto a los Rom y el discurso del área a transformar en zona verde… lo hemos obtenido. Hemos logrado transformar el Centro Social en lo que es hoy, con todas las contradicciones y límites que es importante discutir. Todavía no se ha hecho el parque pero el proyecto ya se ha discutido en el ayuntamiento. Hemos logrado, otra cosa fundamental, que se lleven a cabo en una ciudad como Padova tres pequeños campos para los prófugos Rom, ¡y no es poca cosa! Porque los Rom que estaban en Via Ticino habrían sido golpeados por cualquiera o embarcados a la ex-Yugoslavia. Con la lucha hemos logrado transformar también la vida: para los Rom el paso de Via Ticino a los campos no es que sea especial, pero tener agua, luz, la posibilidad de darse una ducha, ser reconocidos y tener un documento que te da derechos de ciudadanía… ¡son cosas importantísimas! ¡Y estas cosas son pequeñas revoluciones! Hoy nadie está en condiones de hacerlo. Allí donde se han conquistado cosas, se han conquistado porque ha habido luchas; lo hemos visto también en Vigonza. El campo para los prófugos que se ha hecho en Vigonza se ha llevado a cabo porque hemos planteado la lucha de determinada manera.

Entonces creo que estos aspectos son transformaciones reales. Hemos logrado, dentro de este planteamiento, obtener muchos más resultados que cualquier otro que se haya puesto a pensar y a hacer proyectos yo qué sé de qué tipo… porque no viven la realidad. Hoy nadie se remite a los problemas concretos, nadie vive dentro de las contradicciones y se inspira en éstas para tratar de plantear, en la necesidad colectiva, una lucha también radical cuando es necesaria. Tal y como hemos visto también con tantas cosas: pensemos en lo que era la radio hacia el 91/92. Era un conjunto caótico de voces que llegaban para emitir, cada cual decía lo que se le pasaba por la cabeza, no había un trabajo de redacción, no había un planteamiento, no había una estructura con un proyecto, se metía la música cuando a uno le daba la gana: esto era la radio. Dentro de este debate, esta desarticulación de las estructuras, se ha llegado al hecho de que hoy la radio- algo evidente- es importante. Hoy la radio se puede escuchar: hay una redacción que discute políticamente, que consigue programar todo, desde la música a todo lo demás, y sobre todo me parece que la radio se ha convertido en un bien común. Es algo en lo que todo el mundo, las diversas estructuras (de los CS a Razzismo Stop, a la ADL…, etc) se reconocen, porque es un instrumento fundamental de comunicación,de información, para hacer circular las luchas que hay, para hacer circular los debates políticos, las noticias a nivel internacional; hoy escuchar la radio es importantísimo para tod@s nosotr@s, porque por la radio logras tener cosas que luego sirven directamente también en tu actividad política.

Además de esto la radio ha puesto en pie una experimentación interesante: la fiesta que ya no es una fiesta. Es decir, treinta y ocho días… ya no es una fiesta, ¡es algo distinto! En su interior estamos experimentando formas de cooperación… es decir, dentro del concepto principal de que hay un bien común (la radio) al que tod@s tenemos acceso, para lo cual se ponen en sinergia todas las fuerzas de cada realidad organizada de compañeros para permitir que la radio tenga una financiación, pero al mismo tiempo la gente que vive esta experiencia de los 38 días vive una experiencia de vida real, de socialidad, conocimiento, relaciones, lazos que se instauran. Y luego hay un discurso sobre el rédito que se ha desarrollado: hay quién se lleva un ingreso y otros no… porque no tod@s somos iguales, hay quien lo necesita más: luego hay un discurso sobre las diferencias.

Creo pues que la experimentación de la “fiesta de la radio” es algo interesante pero está claro que no es exportable a otras cosas. Es decir, este terreno de la cooperación es tan complejo y difícil que no creo que sea absolutamente extendible a cualquier otra cosa, porque las contradicciones son enormes. Pensemos en el trabajo: la cooperativa de limpiezas en Monselice tendría la posibilidad de autogestión, tienen la fuerza, han luchado y son unos treinta o cuarenta. Pero dicen: “¡Queremos un jefe”!. Creo que esta es una de las contradicciones más gordas sobre qué quiere decir hoy el constituirse de los sujetos, que si no se enfrentan también al terreno de la producción y por tanto de la reproducción creo que se ven muy limitados. Se ven tantísimas realidades que intentan- cuando los patrones cierran- experiencias de cooperación que sin embargo fracasan. Experiencias de cooperación pueden ponerse en relación dentro de terrenos en los que hay una subjetividad política que tiene en la cabeza un proyecto, que tiene finalidades comunes y sobre esto es posible construir cosas: sobre otros terrenos de la producción creo que hoy es aún extremadamente difícil, si no imposible, crear experiencias de cooperación en términos solidarios e igualitarios.

He citado algunas cosas, pero pensemos en lo que ha sido y lo que es hoy la ADL (Asociación de Defensa de los Trabajadores). La ADL partió de una realidad de la Bassa paduana y hoy es una realidad grande a nivel provincial: se ha llegado, después de un año y medio aproximadamente, a tener cientos de inscritos dentro de una forma de organización que apunta a la lucha y al mismo tiempo a construir puntos de referencia estables, la asistencia legal, etc. Un organismo que tiene todos los elementos de la célula con vida propia, tal y como estamos tratando de hacer con Razzismo Stop.

También en cuanto al asociacionismo antiracista, por una parte hallamos algunas realidades (como la “red antiracista”) que tienen como punto de referencia las batallas parlamentarias; por otra, hallamos (a nivel de la vieja autonomía nacional) que no hay ninguna inteligencia política, aparte de alguna situación aislada, para entender que en este terreno debes darte formas organizadas para que los inmigrantes se autoorganicen y se creen juntos estructuras, y por tanto debes tener proyectos claros que apunten a crear en lapráctica una sociedad multiracial con derechos iguales para tod@s. ¡Pero éste es un problema de conflicto y de estructuras que pones en pie porque si no lo haces no puedes avanzar! Y entonces te ves en la última manifestación nacional en Roma en la que no estaban los CS romanos ni las realidades de inmigrantes… Estaba el (CS) “Auro y Marco” y nada más… estaban los viejos compañeros de siempre que daban octavillas: esta es una metodología de trabajo que no puede producir nada, y lo vemos. Mientras que con un planteamiento de trabajo diferente has construido una relación: con las realidades de la inmigración hemos montado dos autocares de inmigrantes. Mientras estaba la manifestación en Trieste y los CS han tenido su terreno de conflicto respecto a Trieste, al mismo tiempo estaba esta historia con los inmigrantes, creo, pues, que desde este punto de vista ha habido muchos resultados; creo también que son cosas excepcionales dada la realidad que vivimos, y tenemos que ser conscientes de esto según avanzamos, porque hay tantas pequeñas revoluciones en marcha, pequeñas revoluciones que transforman el presente.

El elemento fundamental es la capacidad de tener proyectos que son el fruto de discusiones colectivas: lo que quería poner de manifiesto es que a partir del planteamiento de un debate teórico, de análisis que hemos hecho, hemos logrado dar pasos materiales que han modificado la realidad que estamos viviendo. No he citado otras cosas importantes, como el hecho que que en Marghera se ha pasado del otro centro social al nuevo Rivolta, la realidad de Venecia, de Trieste, etc… Todo el trabajo en red que se ha llevado a cabo, la capacidad decomunicar y no tener planteamientos de tipo ideológico sino de seguir las huellas de lo concreto… todo ello ha producido esta red autónoma de la autoorganización social a nivel del noreste, que es algo con un armazón muy significativo y sólido.

Esto no nos debe llevar a dormirnos en los laureles, porque en realidad hay problemas gordos desde el punto de vista del “qué queremos hacer”, cómo queremos plantear las cosas en el futuro.

En este plano. creo que algunas cosas son fundamentales: un planteamiento y una metodología de trabajo que parte de algunos razonamientos. Si queremos ser sujetos que quieren transformar el presente, debemos ponernos en la óptica de que no trabajamos para nosotr@s mismos… es decir, trabajamos para nosotr@s mism@s pero trabajamos también para transformar la realidad que nos rodea; ¡si no es así, se construyen ghettos! Y si no quiere ser construcción de ghettos, nuestra actividad debe ser también un relacionarse con las contradicciones que viven fuera de nosotros. Si queremos afrontar la cuestión del rédito, no podemos pensar que la resolución de ese problema está en el hecho de que los que están dentro del CS se distribuyen un dinerillo de lo que se saca… y esa es la solución del problema del rédito. El problema del rédito, hoy, es comprender cuál es la composición de clase, comprender qué quiere decir precario; por lo que agitar la consigna de “rédito garantizado” lo dice todo pero no dice nada si no estamos en condiciones de construir los recorridos materiales de los sujetos que viven esta contradicción y producen luchas y propuestas.

Este es un elemento fundamental y para hacer esto uno no se inventa una mañana la consigna “rédito garantizado” y a la semana siguiente otra consigna. Hay que superar esa metodologia de trabajo que (hay que decir que en parte) ha habido y aún hay…, en la que se lanzan consignas que luego no tienen una verificación concreta… como en el terreno de la vivienda: si queremos construir un movimiento de lucha sobre el derecho a la vivienda, ¡hay que saber lo que se quiere decir! Hay que tener la capacidad de hacer un análisis sobre la realidad de quien vive el problema de la vivienda; ¡sobre esto se debe planificar una intervención! ¡Se debe tener la capacidad de decir: vamos a ver lo que se puede hacer sobre esas problemáticas! Luego puede ocurrir que no se consiga nada porque quizás la situación no es adecuada, pero- este es el concepto fundamental- debe haber un trabajo subterráneo constante, llevado con método y en esa medida los compañeros deciden hacer no sólo lo que les apetece hacer… (que es algo que ha podido marchar bien durante un período). Si no, lo que hay es un ir arrastrando las cosas y, en vez de avanzar, se retrocede, porquelos elementos nuevos de transformación los tienes cuando ves que puedes cambiar la realidad que te rodea, si no puedes asfixiarte.

Creo que hay que identificar proyectos claros respecto a los sectores en los que cada cual está metido- trabajo precario, gente con trabajo, vivienda, etc- y dentro de estos tratar de comprender, respecto a la propia condición, lo que se puede hacer en términos de construcción y de organización y estabilidad de organismos que se colocan en esta perspectiva: en definitiva, que no sean cosas extemporáneas, que se montan hoy y mañana ya no están. Si no estamos en condiciones de aclararnos sobre este aspecto y no nos planteamos desde ya en la discusión entre compañeros cómo dar respuestas concretas/operativas sobre este problema, creo que todo lo que heos creado corre el riesgo de no avanzar y por tanto retroceder.

Otro aspecto fundamental es que nosotr@s, desde siempre en nuestra historia, no hemos tenido vocación minoritaria; cuando verificamos la posibilidad de construir una lucha sobre un determinado sector social, pensamos si es posible crear la lucha para la mayoría políticamente más significativa de ese sector: no pensamos en la lucha ejemplar de cuatro sujetos que hacen algo y luego ahí se acaba. No, hacemos un discurso para construir luchas que tengan valencia de mayoría dentro de ese sector. ¡Siempre ha sido así! Por lo que creo que este es otro concepto fundamental en el planteamiento de las luchas que vamos a hacer.

Creo que hoy hacen falta estos elementos profundos de análisis teórico y de cómo comprobamos luego esos análisis en el plano concreto, sobre todo porque no se puede ir más allá de un determinado punto de la teoría: si no hay una experimentación concreta de las teorías, no se avanza ni siquiera en el plano de la teoría.

Italia, 25 de marzo de 1996

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