[Entrevista a Javier Toret, CS Iniciativas] “El arte de tejer”


“El arte de tejer”
[Entrevista a Javier Toret]

El centro social Casa de Iniciativas en Málaga es una iniciativa insólita en el paisaje nacional. La inteligencia colectiva, la apertura, la capacidad de tejer redes entre gentes distintas son ahí algo más que palabras. En esta entrevista, Javier Toret repasa con trazo grueso alguno de los jalones más importantes del proceso del centro social, que ya conoce dos ediciones. El centro social Casa de Iniciativas, en el que Javier Toret ha formado parte del núcleo promotor más activo, ha servido siempre como espacio de consolidación y catapulta de los distintos proyectos que acompañan, mapean, problematizan, expresan, piensan y comunican las luchas y los desafíos de inmigrantes y precarios.

::::Un centro social

La evolución de los centros sociales okupados en Málaga que describe Javier Toret es verdaderamente reveladora de las transformaciones de la acción política que han tenido lugar entre las experiencias de autoorganización de un tiempo a esta parte. En un primer momento, se parte de un centro social a la antigua usanza: activismo, asamblea okupa clásica, predominio de lo ideológico… Pero se pasa, tras un desalojo, a un centro social más abierto al entorno, la Casa de Iniciativas, cuyo objetivo es trabajar con otra gente y aprender, caminar preguntando. Se intenta romper con el gueto político auto referencial y construir un espacio publico no estatal, quitándole toda identidad okupa y todas las connotaciones que conllevaba. Sin línea política, se trata de un espacio de cooperación no predefinido, que pone fin así a la identidad cerrada y al exceso de ideologización del centro social anterior. Durante el proceso previo a la ocupación, se debatieron claves fundamentales del futuro centro social: identidad, negociación con las instituciones, etc.

Los años de trabajo en la Casa de Iniciativas han servido para componerse más políticamente. En su tercer centro social, parten con una línea política más clara o, al menos, con una investigación política mayor. Tienen memoria y una serie de contenidos políticos que han defendido durante todos esos años. Al mismo tiempo, mantienen el espíritu zapatista de caminar preguntando, autoevaluarse constantemente, impedir que el grupo se cierre sobre sí mismo, etc.

::::Evolución

En sus 6 años de trayectoria, han trabajado en temas locales, con inmigrantes, etc. En un primer momento, el centro social se volcó en su entorno, trató de renombrar el barrio, rehacerlo en cooperación con otros: ahí quedan los talleres de Zambra con menores, el trabajo político con inmigrantes, etc. Después hubo una fase donde el centro social adquirió rasgos más “metropolitanos”, sin abandonar tampoco la atención a lo más cercano. Los temas han variado pero nunca han perdido la perspectiva de que los procesos que se producían en Málaga no estaban aislados del mundo. La relación con el escenario “global” ha sido muy importante para los habitantes del centro social: Foros Sociales, etc.

Partiendo de la idea de que un centro social no se puede “comer” todo el tiempo de maquinación, producción y conspiración de sus integrantes, en la Casa de Iniciativas se han realizado siempre grupos de estudio y debate y han estado en continuo contacto con la universidad. Un centro social no es sólo su gestión, pero muchas veces amenaza con serlo. Los grupos de lectura colectiva, por ejemplo, permitieron sustraer tiempo y espacio a las tareas de pura gestión y abordar otras cuestiones que luego se retroalimentaban indirectamente con la actividad política del centro social: por ejemplo, la lectura de Deleuze y Guattari permitió abordar el problema de “odio encubierto” entre militantes y no militantes que afectaba al centro social.

En la polémica clásica sobre si un centro social es un medio o un fin, la primera respuesta es inmediata: el centro social es una herramienta para lograr objetivos políticos. Pero enseguida, cuando se reflexiona sobre la cantidad de tiempo que se ha entregado al espacio, se apunta que también ha sido una forma de vida que llevaba la recompensa incorporada en sí misma. Un fin. La tensión entre iniciativa política pública y gestión del espacio ha sido siempre un problema importante en la Casa de Iniciativas. Cotidianamente, en el centro social se desarrollaba una dinámica horizontal y expansiva encarnada en multitud de proyectos heterogéneos, que se “verticalizaba” y “concentraba” de vez en cuando en eventos concretos donde el centro social “se hacía cuerpo/sujeto”.

::::Organización

En un primer momento, se daba mucha importancia a la asamblea de gestión del centro social, como espacio soberano y decisorio. Pero pronto se descubrió que en esas asambleas no se producían ni la mitad de cosas que en otros espacios donde la comunicación informal y la confianza hacía muy fluida la cooperación. Es fundamental abrir espacios de mezcla y encuentro informal donde la gente pueda conspirar (esto es, respirar juntos). El centro social parte de la iniciativa concreta de varios grupos distintos (Asamblea contra el Paro y la Pobreza, etc.). Se daban responsabilidades a los diferentes grupos y además mucha gente de las comisiones de trabajo (negociación, infraestructuras, actividades, economía, etc.) formaba parte de esos grupos. Pero no se puede vivir en “asamblea permanente”: por tanto, es fundamental construir relaciones de confianza y criterios políticos compartidos, que funcionen en cada cabeza como un “espacio mental colectivo”.

::::Cómo conquistar un espacio

¿Cuándo es una buena época para ocupar?, ¿como debería ser ese espacio? La Casa de Iniciativas se okupó “físicamente” en verano (finales de agosto-septiembre). La apertura pública se hizo en septiembre-octubre. Es un buen momento, porque coincide con el curso escolar y se incorpora mucha gente tras las vacaciones con muchas ganas. No se realiza una ocupación pública. El sitio es fundamental: hay que buscar un sitio “escalable”, en el que no haya que realizar muchísimas obras para que esté habitable.

La Casa de Iniciativas siempre buscó ampliar las alianzas existentes. Un gran número de asociaciones registradas, cooperativas, etc., están trabajando dentro del centro, vinculadas al centro, y eso, de cara a las instituciones, da fiabilidad. Se han buscado construir alianzas con todas las ramificaciones de lo social, como fuente de legitimación pública.

Sobre este aspecto de la negociación con las instituciones, la Casa de Iniciativas siempre ha desarrollado un trabajo especial: piensan mucho las dimensiones de la negociación. De hecho, en su momento crearon incluso una comisión de negociación encargada de generar un discurso político que apele a la responsabilidad que tiene cada persona con respecto a su profesión (los políticos, etc.): por ejemplo, hay que decir muy alto y claro que el centro social realiza en muchas ocasiones funciones que corresponderían a las instituciones. Ahí hay un terreno común de entendimiento con ellas. Es necesario negociar con las instituciones manejando su mismo lenguaje y dotándolo de otros contenidos, otros sentidos. La relación con las instituciones tiene siempre que tener un cariz muy poco ideológico y muy práctico.

::::La relación con los diferentes proyectos que habitan y son ese espacio

¿Como evitar que las personas, los colectivos, no hagan un uso instrumental del espacio? La gente de Casa de Iniciativas intentaban resolver este problema incorporando los saberes de la gente al proceso del centro social: a través del contagio y la cotidianidad, se trataba de implicar a la gente en el proceso político. Pero la tensión/diferenciación entre la gente que pulula por el centro social y el núcleo activo que lo “gestiona” es un problema que da muchos quebraderos de cabeza y plantea desafíos importantes: ¿cómo hacer que la heterogeneidad de tiempos e implicaciones sea un recurso, una fuerza, y no un obstáculo para el centro social? En el caso de los inmigrantes, la convivencia ha sido muy importante. El centro social ha sido un espacio público que cualquiera podía utilizar siempre y cuando se respetasen criterios mínimos de convivencia. En el caso de los inmigrantes, se les ha cedido la Casa de Iniciativas para hacer fiestas de cumpleaños, bautizos, bodas ¡e incluso funerales! Un centro social debe tener siempre una actitud abierta hacia el que viene de fuera, ramificar los espacios de participación, multiplicar los registros, leer los deseos, las singularidades que lo transitan, las “costuras” de los procesos.

Un problema político importante del centro social fue que durante un tiempo se dejó de hablar del centro social porque cada uno estaba centrado en su proyecto particular. Los diferentes proyectos del Centro Social no pueden “tapar” al propio centro. Crear una comunidad, una red afectiva, más allá de una “coordinación” entre distintas gentes o grupos, es vital.

El proyecto del bar fue una cooperativa que proporcionaba dinero a las personas que trabajaban en él, mantenía el centro social abierto (algo muy importante) y era una ventana a la calle. En muchos momentos, se hacía más política en él que en las asambleas. Era un sitio de conspiración, un espacio abierto, liso, de cooperación, donde la gente hablaba, maquinaba y se apuntaba a iniciativas varias. El bar es una puerta de entrada al centro social. Debe ser accesible, debe explicar a las personas dónde se encuentran (junto al vídeo forum, el bar era un “espacio de la palabra” que servía para que la gente de fuera conociera el proyecto que sostenía políticamente el sitio que estaba a la vista), debe facilitar los contactos con los responsables de los proyectos, etc. El bar era al mismo tiempo un recurso colectivo para los militantes.

La organización es fundamental: por ejemplo, los problemas que había en el bar no eran sólo de las personas que estuvieran trabajando en él en ese momento, sino que todo el mundo del centro social necesitaba sentirse arropado por los demás. Por ejemplo, hubo algunos problemas de seguridad: sin nada más que roces, hubo que echar a alguna persona, entre todos los habitantes del centro social, no sólo entre los que estaban trabajando en la barra justo entonces. Durante una temporada, tuvieron que cerrar el bar por trapicheos. Un centro social es una ventana abierta a los problemas de lo social: una mezcla de mano izquierda y firmeza es necesaria para abordarlos.

::::Desalojos

Si la red se mantiene no importa el sitio donde se encuentra el Centro Social Okupado, pero cuando se invierte dinero y esfuerzos en un lugar… La importancia de la relación con los medios y la comunicación en esta fase de un centro social es crucial.

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